
Expertos advierten que el calentamiento del Pacífico podría empujar a millones a la pobreza y agravar crisis alimentarias
El fenómeno de El Niño, que se espera alcance su punto máximo a fin de año, se desarrolla en medio de un calentamiento acelerado causado por el ser humano. Sus efectos ya se sienten en la economía, la seguridad alimentaria y los ecosistemas de todo el planeta, con advertencias de la ONU y bancos centrales sobre riesgos financieros.
El fenómeno climático El Niño se hace sentir con especial intensidad este año, desde el ganado hambriento en El Salvador hasta una amenaza ‘aterradora’ para los arrecifes de coral del mundo. La oficina meteorológica británica lo califica de ‘sin precedentes’ y la agencia japonesa lo considera el más fuerte jamás observado, aunque los meteorólogos estadounidenses aún no han declarado un récord. La climatóloga Emily Becker, de la Universidad de Miami, afirmó a la AFP: ‘En cualquier caso, estamos ante un El Niño muy intenso’.
El jefe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Alexander de Croo, dijo a la que El Niño, combinado con el aumento vertiginoso de los costos de la energía y las tasas de interés más altas, podría empujar a millones a la pobreza, ya que las personas vulnerables se ven golpeadas por una crisis tras otra. Instó a los inversores privados a reconocer tanto el ‘costo económico’ del cambio climático como los ‘argumentos comerciales’ para combatirlo.
El banco central de Sri Lanka advirtió que El Niño podría socavar la frágil recuperación de la isla tras su peor crisis económica en décadas, con lluvias torrenciales pronosticadas hasta diciembre y una sequía prolongada a principios del próximo año. La clasificación de este fenómeno depende de cómo se mida, y los distintos métodos que usan las agencias dificultan las comparaciones directas.
David Obura, presidente del panel de expertos sobre naturaleza de la ONU, declaró a la que El Niño de este año añade ‘un nivel de riesgo adicional aterrador’ para los arrecifes de coral. Una reevaluación publicada en Nature concluyó que las especies formadoras de arrecifes se habían deteriorado drásticamente desde el último censo global en 2008. Además, la deforestación global se desaceleró el año pasado, pero es poco probable que estos avances se mantengan, ya que las condiciones empeoran en África Central y El Niño incrementa el riesgo de incendios en toda la zona tropical.











