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Educacion

El ocaso de las bibliotecas escolares en la era digital

Las se han tenido que reinventar en estos tiempos de y de dominio de los.

Y las hay que han sucumbido.

En muchos centros educativos, estos espacios de consulta funcionan como depósitos de libros del ( ), sin ni material de recreativa o de interés para los estudiantes.

En la , por ejemplo, la permanece cerrada la mayor parte del tiempo.

No cuenta con una fija; una asume la función cuando su horario se lo permite.

, director del , reconoce que la oferta de libros de la que funciona en su centro es de solo textos escolares básicos que los estudiantes consumen en el día a día.

«Tenemos los libros que el actualizó hace un tiempo, más algunos donados por editoriales o personas particulares.

Obras literarias sí hacen falta.

Las pocas que hay son , y eso se nota», dice.

Germosén también alerta sobre una nueva realidad: «La ha traído cosas buenas, pero también ha hecho a los estudiantes más perezosos para leer.

Hoy hacen las tareas hablando con.

Algunos ni siquiera se dan cuenta de los errores que comete la «.

«La estimula áreas del cerebro que el internet no toca -agrega-.

Si dejamos de leer, esas zonas se atrofian.

Por eso hay que rescatar el , aunque la esté bonita y moderna; si el estudiante no tiene interés, no sirve de nada».

En la , la se encuentra en proceso de , con el propósito de incorporar para los niveles básico e inicial y que los alumnos tengan mayor interés en participar.

«Queremos crear un espacio más interactivo», indica el.

Otras escuelas no cuentan con la dicha de tener una.

En el , lo que una vez fue una , hoy se utiliza más bien para almacenar los libros.

Y en la , no existe.

La y la , de la escuela Mauricio Báez, expresan que el debe asumir la responsabilidad de reactivar estos espacios.

Consideran que las llamadas » » no suplen la función de una real.

Sirven para actividades inmediatas o recreativas, no para el de la.

Una » » es una implementada en algunos centros educativos que consiste en llevar el espacio y los recursos de la directamente al aula.

Usualmente es utilizada en los estudiantes con y rapidez.

En la anteriormente activa la asistencia ha disminuido de una manera notoria, pero esto no impide que haya personas que aún se interesen por la del , sobre todo las que quieren fomentar ese a sus hijos desde pequeños.

Aunque el flujo de personas ha disminuido, quedan los que les gusta e indagar sobre distintos temas y eso hace que la se mantenga.

«Siempre hay , personas que prefieren, en vez del internet, venir y buscar un libro directamente», dice , quien trabaja en la.

«Hay gente que le gustan y siempre quieren venir detrás de ese».

Aunque la deja a un lado la , todavía hay que creen en el poder de la física.

, de la , lo resume con voz de orgullo a su profesión: «Cuando un niño se sienta, abre un libro y empieza a imaginar, eso no lo cambia ninguna computadora.

Yo les leo cuentos, ellos hacen preguntas.

La satisfacción de verlos leer no tiene precio».

Según datos del , el de los ronda los 21,632 pesos dominicanos, una cifra comparada con las del año 2015, cuando rondaba entre los 8,000 y 21,000 pesos..

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