Pulitzer Ellen Barry y expertos advierten sobre el conformismo y la ilusión de participación en línea
Un análisis de la periodista Ellen Barry, del New York Times, publicado este 14 de septiembre de 2026, compara las redes sociales con una toxina digital similar a la nicotina y advierte que están reemplazando la organización real por un activismo de sofá. La tendencia, respaldada por expertos como Morozov y Tufekci, afecta la movilización política a nivel global.
Ellen Barry, reportera de salud mental del New York Times, ganadora del Premio Pulitzer 2011 y jefa de la sección de Ciencia y Salud, ha publicado una serie de artículos en los que sostiene que las redes sociales funcionan como una toxina en nuestro entorno digital, equivalente a la nicotina. Para Barry, las redes actúan como válvulas de escape que permiten que las personas se quejen o firmen peticiones, generando una respuesta rápida de dopamina, pero sin continuidad ni organización real.
La periodista define este fenómeno como ‘activismo de sofá’: la gente siente que hace algo público y político en las redes, pero en la práctica ello no se traduce en acción fuera de la pantalla. Según su análisis, las redes se convierten en una catarsis y una ilusión de comunidad donde no hay organización real, ni líderes reales, ni plan. En ese sentido, afirma que son el más formidable instrumento de desmovilización política inventado por el sistema, porque reemplazan la organización real. Menciona el caso de la Marcha Verde como un desahogo en redes, pero sin consecuencias reales.
El texto también cita a Eugene Morozov, autor de ‘El desengaño del internet: los mitos de la libertad en la Red’, quien acusa a las redes de fomentar el conformismo y la ceguera, herramientas utilizadas por regímenes totalitarios para infundir miedo. ‘Te dan la ilusión de participar sin hacerlo’, dice Morozov. Por su parte, la tecnosocióloga turca Zeynep Tufekci afirma que las redes organizan rápido para vaciar los movimientos, y cita como ejemplos la Primavera Árabe, el movimiento en Hong Kong y Ucrania, donde la movilización rápida de multitudes provocó un gran daño al cambio social a largo plazo.
Tufekci explica que antes, para organizar una reunión, había que hacer reuniones, formar líderes y crear disciplina; era difícil y constante, pero permanecía y era fuerte. Ahora, con el email y el Zoom se organizan campañas, pero son débiles, sin estructura y se desinflan. Las redes, concluye, nos quitan los beneficios de hacer las cosas de manera más difícil: funcionan más rápido, pero sin estructura ni organización que se sostenga. En resumen: opio digital.










