Santo Domingo.– Cada mes, millones de trabajadores dominicanos aportan una parte de su salario a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) confiando en que ese dinero estará seguro cuando llegue la hora del retiro. Lo que pocos saben es adónde termina yendo realmente esa plata.
El sistema celebra un hito: más de RD$1.65 billones acumulados hasta mayo de 2026, un volumen superior al 20 % del Producto Interno Bruto. Pero una revisión del destino de esos recursos revela una concentración que genera debate en círculos económicos, medios y redes sociales.
RD$23 mil millones repartidos entre cuatro grupos
Al menos RD$23,165 millones del ahorro colectivo de los afiliados están invertidos en apenas cuatro conglomerados privados.
Grupo Rica encabeza la lista con RD$11,305.1 millones, la mayor posición individual del sistema, a través de un fideicomiso de oferta pública accionario. Le sigue Grupo Estrella con RD$7,118.2 millones en emisiones de deuda de Ingeniería Estrella, Acero Estrella y el Consorcio Minero Dominicano.
César Iglesias concentra RD$3,742.1 millones en acciones de renta variable, una posición tan ilíquida que venderla por completo tardaría más de cuatro décadas al ritmo actual del mercado secundario. Grupo Ramos completa el panorama con RD$999.99 millones en un fideicomiso inmobiliario ligado a plazas comerciales de Higüey y La Romana.
Legal, pero ¿suficientemente respaldado?
Todas las operaciones cumplieron con el marco regulatorio y contaron con el visto bueno de la Comisión Clasificadora de Riesgos y Límites de Inversión. Los defensores del modelo argumentan que se trata de diversificar hacia el sector real de la economía.
El debate, sin embargo, gira en torno a la calidad de las garantías. En el caso de Grupo Estrella, las denuncias sostienen que los recursos no están respaldados por activos físicos como plantas o maquinaria, sino por la sola capacidad de pago de las empresas. La respuesta pública de Manuel Estrella a través del diario El Caribe no ha logrado disipar las dudas.
Mientras tanto, las AFP cobraron comisiones por más de RD$11,500 millones solo durante 2025, una cifra en ascenso constante que alimenta la sensación de que los cotizantes asumen riesgos que nunca eligieron.
El fondo de la discusión no es contable, sino de confianza. Si alguna de estas apuestas privadas tropieza, el costo recaería sobre el ahorro de millones de familias. Y por ahora, la única garantía que se ofrece es un cumplimiento regulatorio que, para muchos afiliados, resulta insuficiente.










