La política insignia de Petro fracasa; el nuevo gobierno apuesta por mano dura.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, canceló oficialmente los diálogos de ‘paz total’ con varios grupos armados, revocando nombramientos y credenciales, en un giro que marca tendencia regional hacia políticas de seguridad más duras.
Bogotá. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dio por terminadas las conversaciones con varios grupos armados ilegales iniciadas por su antecesor, Gustavo Petro, y revocó los nombramientos de representantes del Gobierno y reconocimientos de delegados de la contraparte en los diálogos de la llamada ‘paz total’. La decisión, contenida en resoluciones expedidas el viernes por la noche, afecta a grupos como el EMBF, la CNEB y las ACSN.
El nuevo gobierno argumenta que ‘es potestad constitucional del presidente decidir cómo, cuándo y con quiénes llevar a cabo acercamientos de paz’, y que los diálogos se terminan ‘por ausencia de voluntad de paz’. Esta postura refleja una tendencia en América Latina hacia el endurecimiento de las políticas de seguridad.
La política de ‘paz total’, buque insignia del gobierno de Petro, ya había fracasado con el ELN y el EMC, suspendidos por falta de voluntad de paz. Ahora, De la Espriella, quien antes de asumir dijo que ‘la opción del diálogo está completamente agotada’, consolida un giro que podría influir en otras naciones de la región, incluida la diáspora dominicana que observa de cerca los cambios en Colombia.
El jefe negociador del Gobierno en los diálogos con la CNEB, Armando Novoa, calificó la medida de ‘acto innecesario’, pues ya habían renunciado. Sin embargo, el gobierno insiste en que no habrá ‘ofertas generosas ni concesiones inaceptables’, marcando una nueva era en la política colombiana.











