Noruega y Europa se despiden del monarca más longevo del continente
El rey Harald V de Noruega, fallecido el 28 de agosto a los 89 años, fue despedido este miércoles en Oslo con un funeral que reunió a la realeza europea y a dignatarios internacionales. Su reinado, iniciado en 1991, combinó una imagen moderna y unificadora con escándalos familiares.
La ceremonia fúnebre por Harald V incluyó una procesión por la principal avenida de Oslo, seguida por su hijo y sucesor, Haakon VIII, sus nietos y su hermana, así como por numerosos dignatarios. El féretro, cubierto con la bandera noruega y colocado sobre un cañón, fue trasladado a la iglesia del castillo de Akershus. La reina Sonia, de 89 años, y la nueva reina Mette-Marit, en recuperación de un trasplante de pulmón, se desplazaron en auto. Unas 48.000 personas, según la policía, asistieron a la procesión.
La misa en la catedral luterana de Oslo comenzó a las 13H00 con un minuto de silencio nacional. El primer ministro Jonas Gahr Støre destacó en su elogio: «Convirtió en humano lo solemne» y «Hizo que Noruega fuera más grande, al hablar de un ‘nosotros’ noruego en el que todos tienen cabida». Al finalizar, aviones F-35 sobrevolaron la catedral y el ataúd fue llevado a la capilla del castillo de Akershus con la Marcha fúnebre de Chopin.
Asistieron el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski; el príncipe Guillermo, heredero británico; los reyes de España, Países Bajos y Bélgica; el príncipe heredero de Japón; los jefes de Estado de Finlandia y Alemania; y los primeros ministros de Francia y Tailandia. Marius Borg Hoiby, hijo de Mette-Marit, obtuvo permiso para asistir pese a su arresto domiciliario mientras apela una condena de cuatro años por dos violaciones y otros cargos.
Harald V ascendió al trono en 1991 y rechazó abdicar pese al deterioro de su salud. En 2016, al cumplir 25 años de reinado, pronunció un discurso en defensa de la diversidad: «Los noruegos son chicas que aman chicas, chicos que aman chicos, chicas y chicos que se aman recíprocamente» y «Los noruegos creen en Dios, Alá, el Universo y en nada». La ceremonia incluyó representación de distintas confesiones y un homenaje de la minoría sami en su lengua. Sus restos reposarán en la cripta del mausoleo real, en un sarcófago de 2 millones de dólares cuyo diseño es secreto.












