La rápida decisión de Rajendra Dawadi contrasta con la devastación que destruyó 69 escuelas y afectó a 19,000 niños
Un director de escuela en Nepal evacuó a 900 estudiantes minutos antes de que un deslave arrasara el centro educativo el 26 de agosto. La catástrofe, que dejó más de 1,300 muertos y 5,000 desaparecidos, destruyó al menos 69 escuelas y comprometió la educación de 19,000 niños, según Save the Children.
Rajendra Dawadi, de 47 años, dirigía una escuela en Trishuli Bazar, en el norte de Nepal, cuando su contable irrumpió gritando: ‘¡Viene la inundación, viene la inundación, todos los pueblos están inundados!’. Tras una segunda advertencia sobre una enorme ola formada río arriba en el Trishuli, Dawadi sintió miedo. ‘Si la información era falsa, perderíamos un día de clases. Pero si era cierta, todos, incluido yo, perderíamos la vida’, pensó. Decidió evacuar el establecimiento y dio la orden a los 900 alumnos presentes de ‘refugiarse en un lugar seguro’. Los autobuses escolares que se dirigían al centro recibieron la orden de dar media vuelta.
La riada arrasó la frontera entre Nepal y China. Según el balance oficial más reciente, la catástrofe dejó más de 1,300 muertos y unos 5,000 desaparecidos en Nepal. Cinco alumnos murieron fuera de la escuela, así como un profesor y un guardia. ‘Seguramente quiso cerrar la puerta’, deduce Dawadi. Ya a salvo en una colina, el director observó cómo desaparecía el edificio donde también había estudiado de niño. ‘En cinco minutos todo se derrumbó. No quedó nada’, relató a la.
Santoshi Dotel, de 17 años, asistía a una clase de contabilidad cuando recibió la orden de evacuar. Aún agradece al conserje que la apuró a marcharse. ‘Nunca imaginamos que la crecida pudiera alcanzar esa magnitud’, cuenta la chica. Junto a una amiga intentó acercarse al río para cruzarle y regresar a casa, pero una ola repentina las obligó a retroceder. ‘Empecé a llorar porque pensaba que no volvería a casa y que no podíamos hacer nada’, recuerda. Poco después, el puente fue arrastrado por las aguas. ‘Ya no tenía fuerzas ni sabía qué hacer. Mi amiga me llevó más alto’ a una colina. La joven fue evacuada en helicóptero y pudo reunirse con sus padres cuatro días después. ‘Encontré a mi madre al bajar del helicóptero’, relata. ‘Me abrazó y se puso a llorar’. Su madre, Durga Dotel, admite que había perdido toda esperanza. ‘Al ver el río desbordado, pensé que mi hija no había sobrevivido’.
Días después del desastre, Rajendra Dawadi presiona a las autoridades para reabrir cuanto antes la escuela. ‘Esta catástrofe es mucho peor’ que el terremoto de 2015, afirma. ‘Entonces el edificio quedó destruido, pero pudimos reconstruirlo. Esta vez hemos perdido tanto el terreno como la escuela’. Según Save the Children, al menos 69 escuelas fueron destruidas por la crecida, comprometiendo la educación de cerca de 19,000 niños.











