El caso de Wilber Garcés reaviva el debate sobre la actuación de ICE y la violencia armada en EE.UU.
El tiroteo contra un migrante venezolano por parte de un agente de ICE en Austin, Texas, y su posterior traslado a un centro de detención, ha desatado críticas y pedidos de investigación independiente. El hecho ocurre en un contexto de creciente tensión migratoria y violencia en Estados Unidos.
Wilber Rafael Garcés, un migrante venezolano de 28 años, fue trasladado esta tarde a un centro de detención después de recibir al menos dos disparos de un agente de ICE en Austin, Texas. La abogada de Garcés confirmó el traslado a EFE, pero se desconoce el lugar exacto. Previamente, Garcés estaba hospitalizado en estado grave, según las autoridades locales.
El incidente ocurrió alrededor de las 13:00 horas locales (18:00 GMT) en el norte de Austin. Según el concejal Mike Siegel, el agente de ICE conducía una camioneta negra sin identificar, chocó contra el automóvil de Garcés y disparó contra el vehículo. Un testigo, que pidió el anonimato como Juan, relató que Garcés le dijo: ‘Me tiraron por la espalda’ y que el oficial no se acercó a ayudar. Garcés fue esposado y se le rompió la camisa, dejando ver dos balazos en la espalda.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no respondió a las solicitudes de información de. Funcionarios locales, incluido el alcalde Kirk Watson y la jefa de policía Lisa Davis, rechazaron el incidente y exigieron una investigación transparente. El legislador demócrata Greg Casar advirtió en X que si ICE deporta a Garcés, el testigo principal desaparece, y pidió que no sea expulsado y reciba atención médica. Siegel calificó la detención como una muestra de la injusticia en EE.UU. y teme que el agente involucrado abandone Texas.
El alcalde Watson solicitó al Gobierno federal que permita a la policía local participar en una investigación independiente, argumentando que ICE no debería investigarse a sí mismo. Este tiroteo ocurre poco más de dos meses después de que un agente de ICE matara el 7 de julio en Houston a Lorenzo Salgado Araujo, un migrante mexicano de 52 años, lo que evidencia un patrón de violencia que genera preocupación a nivel internacional.











