La matanza de al menos 40 personas por bandas armadas en Kenscoff, cerca de Puerto Príncipe, revela la expansión territorial de los grupos criminales y agrava la crisis humanitaria que afecta a 5.8 millones de haitianos, con repercusiones para toda la región caribeña.
Las bandas de la coalición Viv Ansanm perpetraron la madrugada de este lunes una nueva masacre en Kenscoff, comuna al este de Puerto Príncipe. EFE confirmó al menos 20 cadáveres, mientras medios locales reportan 40 muertos, incluyendo desplazados que se refugiaban en una iglesia y decenas de viviendas incendiadas. La Oficina de Protección del Ciudadano (OPC) condenó los hechos y exigió medidas urgentes al Consejo Superior de la Policía Nacional.
El ataque no es un hecho aislado: responde a la estrategia de las bandas por controlar rutas hacia el departamento del Sudeste y Jacmel, una zona hasta ahora relativamente estable. La débil presencia estatal en barrios como Carrefour permite que los grupos se repleguen tras cada ataque, desafiando a la policía y al gobierno de transición. El director general de la PNH, Jonas André Vladimir Paraison, y el comisario Fritz Patterson Dorval visitaron la zona, pero sin anunciar medidas concretas.
La comunidad internacional observa con preocupación: la ONU reporta 2,310 muertos y 1,106 heridos solo en los primeros cinco meses del año, además de miles de víctimas de violencia sexual y cientos de menores en manos de trata de personas. La inseguridad alimentaria afecta al 52% de la población y los desplazados alcanzan 1.4 millones, un récord histórico. Haití se encamina a un colapso total que amenaza con desestabilizar la región del Caribe.
El expresidente provisional Jocelerme Privert resumió el sentir general: «No podemos acostumbrarnos al horror ni permanecer indiferentes». Mientras tanto, la diáspora dominicana y haitiana en Estados Unidos y Europa exige una intervención internacional más firme. La pregunta es si la comunidad global actuará antes de que la violencia se extienda más allá de las fronteras haitianas.











