Analistas cuestionan uso de recursos estatales para consolidar liderazgo y continuidad en el poder
El Gobierno de Luis Abinader ha implementado una política de despatrimonialización del Estado que incluye la entrega masiva de títulos definitivos y el aumento del censo de hogares pobres de 800 mil a 1.5 millones, lo que analistas interpretan como una maniobra para asegurar simpatías y continuidad en el poder.
Según el columnista Manuel Fermín, miles de títulos definitivos se han entregado a beneficiarios de viviendas, solares y parcelas de la Reforma Agraria, con 350 mil en proceso y 18 mil listos para entregar. La justificación oficial es que los propietarios podrán vender, hipotecar o ampliar sus inmuebles.
Para ello, se derogó la Ley 339 y se promulgó la Ley 82-25 sobre Bien de Familia, que elimina la condición de títulos provisionales. Fermín sugiere que lo mismo ocurrirá con la Ley 145 del Código Agrario, lo que llevaría a la desaparición del IAD.
El analista sostiene que estas acciones, junto con el aumento del censo de pobreza, buscan regalar el Estado para agenciarse simpatías y continuidad. Cita a un columnista que afirma que Abinader ha decidido liderar directamente el PRM, lo que no debería sorprender.
Fermín cuestiona si dedicar el mandato a construir una personalidad política ha dejado un impacto positivo, incluso llevando al país a un endeudamiento que no ha servido para emprender infraestructuras de envergadura como Monte Grande, Sanate o Don Miguel. Concluye que todo se ha dirigido a construir un liderazgo unitario, pero insiste en que son ‘glorias vanas’.










