El sector aporta miles de millones, pero enfrenta crecientes denuncias ambientales y de salud
República Dominicana ha visto en la minería una fuente clave de ingresos fiscales, con aportes millonarios entre 2016 y 2025. Sin embargo, las comunidades cercanas a los proyectos extractivos denuncian impactos ambientales y de salud, generando un debate nacional sobre el verdadero beneficio.
Las actividades mineras en República Dominicana han levantado revuelo en las comunidades donde se realizan y, sobre todo, han alimentado un debate sobre el verdadero beneficio que obtiene el Estado de la explotación de sus recursos naturales. En un período de diez años, utilizado como referencia para este trabajo, el debate vuelve a cobrar fuerza debido a que, mientras la minería representa una fuente importante de ingresos para las finanzas públicas, comunidades cercanas a distintos proyectos extractivos han denunciado contaminación ambiental, enfermedades, afectaciones a sus fuentes de agua y desplazamientos asociados a las operaciones.
Desde Sánchez Ramírez y Monseñor Nouel hasta San Cristóbal y Santiago, durante la última década se han registrado denuncias de residentes y organizaciones que atribuyen a las actividades mineras distintos problemas ambientales y de salud. En Las Lavas, Villa González, por ejemplo, los comunitarios aseguran que al menos cinco personas han fallecido en los últimos meses en circunstancias que relacionan con las condiciones ambientales de la zona. Sin embargo, hasta el momento no existe una determinación oficial que establezca que esas muertes fueron provocadas por las operaciones mineras.
Entre 2016 y 2019, las recaudaciones vinculadas a la actividad minera en el país ya superaban los RD$57,000 millones, de acuerdo con cifras oficiales recopiladas por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo a partir de información de la Dirección General de Impuestos Internos. En esos años, los ingresos provenientes de la actividad minera estuvieron compuestos, entre otros conceptos, por el Impuesto sobre la Renta, la Participación en Utilidades Netas y el Retorno Neto de Fundición. La Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI-RD) señala en su portal web que para 2021 y 2022, los ingresos fiscales provenientes de la actividad minera en el país ascendieron a otros RD$47,804.7 millones, de los cuales RD$33,215.5 millones correspondieron a 2021 y RD$14,589.2 millones a 2022.
Y en 2025, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, afirmó que en los cinco años anteriores el sector había aportado más de RD$99,000 millones a las finanzas públicas. «En los últimos cinco años, el sector ha aportado más de RD$99,000 millones a las finanzas públicas, reafirmando su importancia estratégica para la nación», expresó Santos. Esto coloca a la minería entre las actividades económicas de mayor importancia para las finanzas públicas y para la generación de divisas del país que, en 2025, alcanzaron además un récord superior a US$2,590 millones, un 52% más que en 2024, según el Ministerio de Energía y Minas. Sin importar el impacto económico y los aportes de este sector, algo que parece venir de la mano con este tema es el impacto generado por las actividades extractivas en su entorno.











