El especialista propone una política pública que distinga importaciones complementarias de las competitivas
El especialista en comercio internacional Virgilio Mayol planteó que la política pública debe distinguir entre importaciones que fortalecen la producción local y aquellas que compiten con ella, apoyando a los sectores con potencial competitivo. Su análisis revela que el 61% de las importaciones entre 2016 y 2025 fueron insumos, complementos de oferta y bienes diferenciados que no compiten con la producción nacional.
Mayol afirma que no toda importación sustituye la producción nacional, sino que muchas la hacen posible. Indica que importar insumos es fundamental para la agroindustria y el bienestar alimentario del país. Pone de ejemplo las importaciones de maíz, harina y soya; de leche descremada en polvo, aceites de palma y soya, y las de tabaco para capa y capote, cuyos insumos son usados en industrias y granjas locales para una transformación que da como resultado productos finales de pollos, huevos, carne de cerdo, harina, pastas, cigarros dominicanos de exportación, entre otros bienes agrícolas y agroindustriales.
El experto clasifica las importaciones en cuatro categorías según su función económica: insumos para la producción nacional, complementos de oferta, bienes de consumo diferenciados y competencia potencial con la producción local. Cita que entre 2016 y 2025, el 61% de las importaciones fueron insumos, complementos de oferta y bienes diferenciados que no compiten con la producción local, y solo el 39% representó competencia potencial.
Indica que el valor de las importaciones agropecuarias pasó de US$2.37 mil millones en 2016 a US$4.91 mil millones en 2025, para un aumento de 107%. Mientras el 49% del valor importado fueron insumos para la producción nacional. Aunque el componente de competencia potencial aumentó de 36% en 2016 a 44% en 2025, nunca fue mayoritario, por lo que insiste en que importar también es producir.
Mayol también explica la importancia de diferenciar los conceptos de soberanía, autosuficiencia y seguridad alimentaria, ya que esta última depende de una combinación de producción local, importaciones y políticas sociales. Señala que cada vez que aumenta el valor de importación de alimentos y productos agrícolas se reproduce una narrativa preocupante de que el país está produciendo menos, depende más del exterior y los productores nacionales están siendo desplazados, cuyo análisis es errado porque hay que tomar en cuenta qué se importa, para qué y cómo se relaciona con la producción nacional.









