Escalada bélica sin precedentes desde el retorno talibán
El Gobierno de Islamabad confirmó haber bombardeado la capital afgana durante la madrugada del viernes y proclamó el inicio de una «guerra abierta» contra Afganistán, en lo que constituye la escalada más severa entre ambas naciones desde que los talibanes recuperaron el poder en agosto de 2021. Los ataques paquistaníes alcanzaron, según fuentes oficiales, «objetivos militares» situados en Kabul, Paktia y Kandahar.
El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, justificó la ofensiva en la red social X con un mensaje contundente: «Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre vosotros y nosotros». Asif acusó además a los talibanes de haberse convertido en representantes de la India, pese a los esfuerzos diplomáticos desplegados por Islamabad mediante canales directos.
Combates fronterizos y cifras contradictorias de bajas
Por su lado, el principal portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, confirmó los bombardeos sobre Kabul pero aseguró que no se registraron víctimas. No obstante, el régimen de Kabul afirmó haber ejecutado «importantes operaciones de retaliación» contra posiciones militares paquistaníes en Kandahar y Helmand. Los choques nocturnos se intensificaron a lo largo de la Línea Durand, la controvertida frontera que divide ambos territorios.
Mientras el Gobierno talibán declaró haber abatido a 55 soldados paquistaníes y capturado dos bases y 19 puestos fronterizos, Islamabad reportó la destrucción de 27 puestos afganos y la toma de otros 9. El detonante de esta confrontación fueron los bombardeos ejecutados por Pakistán la semana anterior, que causaron al menos 17 muertes —civiles según Kabul, insurgentes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) según Islamabad—.
Historial de tensiones y acusaciones cruzadas
Pakistán enfrenta un repunte de violencia interna en sus zonas limítrofes con Afganistán, con ataques armados que se han multiplicado desde la toma de Kabul por los talibanes. Las autoridades paquistaníes acusan de forma reiterada al régimen afgano de brindar refugio a organizaciones terroristas en su suelo, señalamiento que los talibanes rechazan mientras denuncian constantes violaciones a su integridad territorial.










