Dejémonos de más palabrería y paremos esta carnicería humana que genera tanta desolación familiar y social.
Abandonemos la indiferencia y la irresponsabilidad para enfrentar con seriedad esta situación que afecta profundamente el alma nacional.
El Gobierno, el Poder Judicial y el Ministerio Público, principalmente, tienen la obligación de reaccionar frente a estos crímenes de mujeres por seres fuera de todo control.
No sigamos abonando esta industria del dolor, en que tantos niños quedan en la orfandad y heridos en el alma para siempre.
Tampoco que madres y padres sigan viviendo la tragedia de enterrar a sus hijas, asesinadas por agresores que no encuentran una respuesta seria para pararlos..










