En el , el lanzador venezolano ganó el con un discreto , superando a un rival con 21 como CC Sabathia. Esto demostró que la estadística más sagrada del béisbol estaba completamente fuera del control de un lanzador.
Durante , alcanzar las en una temporada garantizaba premios, y llegar a las 300 en la carrera era un pase automático al.
Hoy en día, las y los consideran que los triunfos del pitcher es un concepto obsoleto y profundamente defectuoso, propio de una época pasada.
El problema fundamental de la radica en que depende de factores completamente ajenos al.
El es y evitar que el equipo contrario anote.
Sin embargo, para , un lanzador también necesita que la anote carreras.
Si un abridor lanza ocho entradas brillantes, permite solo una carrera, pero su equipo no anota ninguna, se le imputa una derrota.
Por el contrario, si un tolera seis vueltas en cinco episodios, pero la anota ocho, gana.
Esta estadística a menudo refleja la calidad de la alineación del equipo en lugar de la calidad del brazo del lanzador.
Además, los de jugar han alterado el de.
Un al menos cinco entradas y salir del partido con la ventaja.
Si lanza siete innings sin permitir carrera y se retira con una ventaja de 1-0, se lleva la.
Pero si un relevista permite un jonrón de dos carreras en la octava entrada, el abridor no obtiene decisión.
Hizo su trabajo a la perfección, pero el fallo de otro le arrebató la.
La de Hernández en el de marcó un punto de inflexión en la forma en que el béisbol evalúa a los lanzadores.
Si bien no obtuvo , lideró la liga en (2.27) y (249.2), y se ubicó entre los mejores en (232).
Al votar por él, la reconoció oficialmente que Hernández estaba siendo perjudicado por la de su equipo, y no por su propia.
reforzó posteriormente este cambio, al ganar el de la Liga Nacional en con un excelente efectividad de 1.70, pero con un modesto récord de 10-9.
Hoy en día, los analistas se basan en que aíslan el de un lanzador de la de su equipo.
como el WHIP (boletos y hits por entrada lanzada), la relación – y el (defensa independiente al lanzador) son los nuevos estándares.
El solo mide los resultados que un lanzador controla directamente: , , bateadores golpeados y jonrones permitidos.
Las siguen siendo de suma importancia para el equipo, pero atribuirlas a un lanzador individual ya no es la la grandeza.
A los que nos gusta estar buceando en las , siempre encontramos en el mundo de la datos interesantes y uno de ellos es los jugadores que han logrado (5 apariciones en el plato, 5 turnos oficiales, 5 hits, 5 anotadas y 5 remolcadas).
, de los vs.
White Sox el.
, de los ante Detroit el.
, de los vs San Luis el.
, de los vs San Luis el.
, de los ante los lo hizo el , pero con seis apariciones en el plato ya que le dieron una base por bolas.
1990: José Offerman, debuta en las Mayores con los Dodgers y en su primer turno contra Montreal dispara jonrón contra Dennis Martínez.
1992: Luis Castillo, segunda base de San Pedro de Macorís es firmado por Juan Camilo para los Marlins.
2001: Manny Ramírez, dispara su jonrón 14 con las bases llenas frente a los Orioles.
2002: Julio Franco, Atlanta batea de 4-2, sexto jonron y elevó su total de hits a 2,276 empatando con Tony Fernández..











