El acuerdo petrolero de 25 años redefine las relaciones entre Washington y Caracas y marca tendencia en la región
El depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro compartió este domingo fotografías en sus redes sociales con un mensaje de esperanza, en un contexto de acercamiento histórico entre EE.UU. y Venezuela que podría transformar el equilibrio energético y político de América Latina.
Nicolás Maduro, capturado el pasado 3 de enero durante una operación militar en Caracas, publicó en Instagram y otras plataformas una serie de imágenes acompañadas de un mensaje dirigido a sus nietos y a los niños del chavismo: ‘Envío estas fotos como un pequeño regalo a todos mis nietos y nietas, a los niños y niñas, y a toda la gente noble que nos ama’. Las fotos, fechadas el 25 de junio, muestran a Maduro con un conjunto gris y fueron replicadas por su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, y por el PSUV.
Este gesto simbólico ocurre días después de que los gobiernos de Venezuela y EE.UU. anunciaran un acuerdo que otorga a Washington el control de más del 20% de las reservas de crudo venezolano. La mandataria encargada, Delcy Rodríguez, confirmó que el acuerdo tendrá una vigencia de 25 años y una meta de producción de 1.5 millones de barriles diarios, lo que posiciona a Venezuela como un actor clave en el mercado energético global y podría influir en los precios internacionales del petróleo.
Para República Dominicana, este acuerdo representa un escenario de oportunidad y riesgo: una mayor oferta de crudo podría reducir los costos de importación de combustibles, aliviando la presión inflacionaria en el país. Sin embargo, la inestabilidad política venezolana sigue siendo un factor de incertidumbre para las economías de la región, incluyendo la diáspora dominicana que reside en Venezuela y EE.UU.
El sábado, mientras Delcy Rodríguez agradecía al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio por el acuerdo, un grupo de chavistas protestaba en el centro de Caracas exigiendo la liberación de Maduro y su esposa, Cilia Flores, quien enfrenta cargos por narcotráfico y posesión de armas. Maduro, por su parte, enfrenta un juicio en Nueva York por conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, un caso que sigue de cerca la comunidad internacional.
Este episodio marca una tendencia en las relaciones interamericanas: el acercamiento entre Washington y Caracas, roto durante siete años, podría redefinir alianzas en la región y generar efectos en las políticas migratorias y económicas de países como República Dominicana, que observa con atención estos movimientos geopolíticos.










