República Dominicana exhibe su riqueza fosilizada y su historia ante el mundo
El Museo del Ámbar en Puerto Plata, uno de los más importantes de América Latina, revela cómo el país combina turismo, ciencia e historia para atraer visitantes internacionales y destacar en el mercado global.
Desde su fundación en 1982 por los italianos Costa Perelló, el Museo del Ámbar de Puerto Plata se ha convertido en un referente internacional. Su colección incluye piezas de México, Polonia, África y Australia, pero son las inclusiones de plantas e insectos en ámbar dominicano, así como el exclusivo ámbar azul, las que captan la atención de científicos y turistas de todo el mundo.
El recorrido explica que el ámbar no es una piedra, sino una resina vegetal fosilizada que tarda entre dos y diez millones de años en formarse. Esta característica lo convierte en un registro natural invaluable, comparable a los grandes museos de historia natural del planeta, y posiciona a República Dominicana como un destino de turismo científico y cultural.
La exhibición también aborda la actividad minera detrás del ámbar, con trabajadores que laboran entre 8 y 14 horas sin salario fijo, dependiendo de las piezas extraídas. Este contraste entre la belleza de las vitrinas y las duras condiciones de extracción abre un debate sobre sostenibilidad y comercio justo, un tema de tendencia en la agenda internacional.
La segunda parte del museo conecta el ámbar con el tabaco, otro producto insignia dominicano, y narra su historia en América. Esta fusión de recursos naturales y tradiciones culturales refuerza la marca país y atrae a la diáspora dominicana y a viajeros globales interesados en experiencias auténticas y educativas.
El edificio, que perteneció a la familia Benz y luego a los Costa Perelló, ahora es gestionado por la familia León Herbert, vinculada a León Jimenes. Este cambio refleja la evolución del patrimonio dominicano y su potencial para generar desarrollo económico a través del turismo de nicho.










