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Pujols y Molina inmortalizados: el legado dominicano y boricua brilla en el Salón de la Fama de los Cardenales

Pujols y Molina inmortalizados: el legado dominicano y boricua brilla en el Salón de la Fama de los CardenalesPujols y Molina inmortalizados: el legado dominicano y boricua brilla en el Salón de la Fama de los Cardenales

La exaltación de dos íconos del béisbol latinoamericano en San Luis trasciende fronteras

Albert Pujols y Yadier Molina fueron exaltados al Salón de la Fama de los Cardenales este sábado en el Busch Stadium, en un reconocimiento que celebra sus carreras y el impacto de la representación latina en las Grandes Ligas. La ceremonia, previa al partido contra los Medias Blancas de Chicago, estuvo cargada de emoción y discursos que resaltaron su legado.

Albert Pujols y Yadier Molina volvieron a levantar de sus asientos a los aficionados en el Busch Stadium, esta vez para recibir uno de los reconocimientos más importantes de sus carreras con los Cardenales de San Luis. El dominicano y el puertorriqueño fueron exaltados este sábado al Salón de la Fama de los Cardenales durante una ceremonia realizada antes del partido entre San Luis y los Medias Blancas de Chicago.

Para Molina, el momento tuvo un significado especial. Después de que John Sherdel, nieto del antiguo lanzador de los Cardenales Bill Sherdel, hablara en representación de su abuelo, quien fue exaltado de manera póstuma, Molina recibió la chaqueta roja que distingue a los integrantes del Salón de la Fama del equipo. El receptor comenzó su discurso con una dosis de humor, llamó al preparador físico de los Cardenales, Chris Conroy, quien salió al terreno para aplicarle pintura negra debajo de los ojos y entregarle una gorra del equipo. Molina se la colocó, como era de esperarse, al revés.

El tono cambió cuando comenzó a recordar a las personas que marcaron su carrera en San Luis. Uno de los momentos que más lo emocionó llegó cuando habló del coach José Oquendo y del papel que tuvo en su desarrollo como jugador. “He tenido muy buenos coaches, pero ninguno como tú”, dijo Molina, mientras recordaba las distintas formas en que Oquendo lo ayudó a fortalecerse dentro del terreno. También tuvo palabras para Tony La Russa y Dave Duncan, antes de dirigirse a Adam Wainwright, quien durante años fue su compañero de batería. “Fuiste la persona perfecta para tener a mi lado en mis altas y bajas”, dijo Molina. “En los días grandiosos y en los no tan buenos. Extraño aquellos días en los que bajaba el dedo y tú ejecutabas a la perfección”.

Molina también dedicó una parte de su discurso, en español, a su familia. Recordó a su fallecido padre, Benjamín Molina Sr., y agradeció a su madre, esposa, hijos y hermanos. Polo Ascencio, narrador en español de los Cardenales, tradujo posteriormente sus palabras al inglés para los aficionados presentes. Uno de los pasajes más emotivos llegó cuando Molina se dirigió a Pujols, quien también esperaba su turno para recibir el reconocimiento. “Ésta va a ser difícil”, comenzó Molina. “Pero estoy listo”. El expelotero recordó que inició su carrera utilizando el número 41 y que esperaba mantenerlo durante mucho tiempo. Sin embargo, aquello cambió cuando llegó la primavera de 2006. “Bueno, eso cambió en los entrenamientos de primavera del 2006”, dijo. “… En esos entrenamientos de primavera, el número 4 estaba disponible. Y tú me conoces. Tengo que estar al lado del número 5, así que lo tomé”. Molina se quebró nuevamente al recordar una conversación entre su padre y Pujols cuando apenas comenzaba su carrera.

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