Cifras récord de residencias y turismo posicionan al país en el radar internacional.
Entre 2018 y 2026, República Dominicana ha otorgado 249,707 residencias a extranjeros, mientras el turismo supera los 7.7 millones de visitantes en 2026. Esta tendencia refleja el creciente atractivo del país como destino para vivir, trabajar e invertir.
La Dirección General de Migración (DGM) reporta, a través de su portal de Datos Abiertos, que en casi ocho años se han emitido más de 249 mil residencias en las categorías temporal, permanente y definitiva. Solo en los primeros 11 meses de 2025 se otorgaron 32,174, una señal del dinamismo migratorio que vive la nación caribeña.
El país ha recibido 7,700,118 turistas entre enero y julio de 2026, según datos oficiales, y muchos de ellos deciden quedarse bajo alguna modalidad de residencia. Este flujo posiciona a República Dominicana como un hub regional para inversionistas, jubilados y profesionales, en un contexto donde otros destinos del Caribe y Centroamérica también compiten por atraer talento y capital extranjero.
Las residencias temporales se dividen en laboral (RT-3), para religiosos (RT-4), de dependiente (RT-7) y ordinaria (RT-9). La residencia permanente (RP-1) incluye la modalidad de inversionista, mientras que la definitiva (RD-1) abarca inversión de personal gerencias, jubilados, rentistas e inversionistas. Esta estructura legal ofrece vías flexibles para distintos perfiles de extranjeros.
Los requisitos para la RT-3 incluyen pasaporte con vigencia mínima de seis meses, visa de negocios múltiples (NM1), acta de nacimiento legalizada y apostillada, y certificado de antecedentes penales. Para la RT-4, se requiere carta de la iglesia o congregación, visa NM, acto de asamblea y estatutos, entre otros. Estos trámites son similares a los exigidos en otros países de la región, pero RD destaca por su agilidad y claridad normativa.
La residencia temporal de dependiente (RT-7) permite a familiares de titulares de RT-3 y RT-4 residir por un año. Con la diáspora dominicana creciendo y el interés internacional en el país, estas cifras no solo reflejan una tendencia migratoria, sino también el impacto en la economía nacional, las remesas y la proyección global de RD como destino de vida y negocios.











