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República Dominicana ante el desafío global de construir una sociedad de mérito

República Dominicana ante el desafío global de construir una sociedad de méritoRepública Dominicana ante el desafío global de construir una sociedad de mérito

PISA 2025 expone que ni ricos ni pobres alcanzan excelencia educativa en el país

Los resultados de PISA 2025 colocan a República Dominicana frente a una realidad incómoda: la brecha educativa entre ricos y pobres es profunda, pero el privilegio tampoco garantiza excelencia. El país pierde talento y productividad en un mundo que avanza hacia economías basadas en conocimiento.

La frase ‘¿Y tú no conoces a nadie ahí?’ retrata una cultura donde las relaciones pesan más que el mérito. En República Dominicana, esta dinámica ha limitado oportunidades y frenado la productividad. PISA 2025 ofrece evidencia contundente: entre el 25% de los estudiantes más favorecidos y el 25% más desfavorecido hay una brecha de 71 puntos en lectura, 69 en ciencias y 53 en matemáticas. En matemáticas, el 97.4% de los más desfavorecidos no alcanza el nivel mínimo de competencia.

El dato más inquietante es que el privilegio tampoco está produciendo excelencia. El 76.8% de los estudiantes más favorecidos no alcanza el nivel básico en matemáticas; en lectura es el 55.4% y en ciencias el 50.2%. Los pobres comienzan más atrás, los ricos avanzan más, pero ambos pierden frente al mundo. Esta realidad implica una pérdida de talento antes de descubrirlo, justo cuando el país necesita ingenieros, científicos, empresarios y programadores para las próximas décadas.

Una sociedad del mérito no abandona a los individuos a su suerte. No hay competencia justa entre niños que parten de lugares radicalmente diferentes. Construirla exige que cada dominicano desarrolle sus capacidades y que esas capacidades abran puertas. El mérito es una fuerza productiva: cuando se selecciona por relaciones, se desperdicia talento. El joven aprende que es más rentable conseguir un padrino que prepararse, y el empresario que conocer al funcionario vale más que innovar. Así, se invierte energía en acceso en lugar de crear valor.

Las sociedades educan mediante incentivos. Si prepararse abre puertas, las personas invierten en capacidades; si las abre el padrino, invierten en relaciones. Una escuela pública excelente reduce el peso del origen; un concurso transparente, el poder del padrino; un sistema financiero capaz de evaluar proyectos, el valor del apellido; una justicia predecible, la necesidad de influencia; un trámite que funciona evita tener que llamar a alguien para que las reglas se cumplan. El problema no es tocar puertas para cambiar las reglas, sino tener que tocarlas para que las reglas funcionen.

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