Operativo en AILA revela tendencia regional de tráfico de dinero hacia Centroamérica.
Santo Domingo. En un nuevo golpe al tráfico ilegal de divisas, las autoridades dominicanas decomisaron US$600,700 y 647,000 pesos colombianos a un ciudadano colombiano que intentaba volar a Panamá sin declarar el dinero. El caso evidencia el papel de República Dominicana como punto de control en las rutas financieras ilícitas del Caribe y América Latina.
La Dirección General de Aduanas (DGA), en coordinación con el Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC) y la Unidad de Prevención y Persecución del Contrabando y el Tráfico Ilícito del Ministerio Público, llevó a cabo labores de inteligencia que permitieron detectar al pasajero colombiano en el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA) cuando intentaba salir con destino a Panamá. El dinero estaba distribuido en un bulto de mano (US$599,700) y en los bolsillos del viajero (US$1,000), además de los 647,000 pesos colombianos.
El monto decomisado, equivalente a RD$35,981,930 según la tasa de cambio, no fue declarado conforme a las leyes dominicanas, lo que constituye una violación a las normativas de prevención de lavado de activos. Este tipo de operaciones se enmarca en una tendencia regional donde el efectivo sigue siendo un vehículo preferido por organizaciones criminales para mover capitales de manera discreta, especialmente hacia países como Panamá, conocido por su sistema financiero internacional.
El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, afirmó que la institución mantendrá vigilancia permanente en puertos y aeropuertos para combatir el contrabando en todas sus formas. Este decomiso se suma a otras acciones recientes de la DGA, como la incautación de dos contenedores el mes pasado: uno con 4.5 millones de cigarrillos de la marca ‘Jaisalmer’ y otro con 961 televisores, que evitaron pérdidas fiscales superiores a RD$42.2 millones. Estos resultados refuerzan la imagen de República Dominicana como un actor proactivo en la lucha contra los flujos financieros ilícitos en la región.
El ciudadano colombiano fue puesto a disposición del Ministerio Público para los fines correspondientes. Las autoridades no han revelado su identidad ni los posibles vínculos con redes de lavado, pero el caso subraya la importancia de la cooperación internacional en la vigilancia de los aeropuertos, un punto clave para la diáspora dominicana y los viajeros que transitan por el país.
Para República Dominicana, este decomiso no solo representa una victoria en la seguridad, sino también una señal de cumplimiento con los estándares internacionales contra el lavado de dinero, lo que podría fortalecer la confianza de inversionistas extranjeros y organismos financieros multilaterales que observan de cerca las prácticas del país en su camino hacia un mayor desarrollo económico.









