Encuestas a pie de urna muestran un escenario de bloqueo y llamados a reemplazar al gobierno
Los sondeos a pie de urna en Israel otorgan una ajustada victoria al Likud de Benjamín Netanyahu, pero su bloque no logra la mayoría para gobernar, mientras el opositor Gadi Eisenkot proclama la victoria del bloque opositor y promete reemplazar al gobierno. El resultado perfila un complejo escenario político con impacto en la región.
El líder opositor Gadi Eisenkot, exjefe militar y líder del partido contrista Yashar!, destacó la ‘victoria’ del bloque de partidos opositores, al que los sondeos a pie de urna dan una ventaja de entre 2 y 3 escaños frente al de Benjamín Netanyahu. Eisenkot afirmó que actuará ‘de inmediato para hacer cumplir la voluntad del pueblo, reemplazar al gobierno de Netanyahu y establecer, a la mayor brevedad posible, un gobierno sionista de movilización nacional’.
En un mensaje distribuido por su partido, Eisenkot sostuvo que las encuestas ‘indican una falta total de confianza en Netanyahu’. Los sondeos, publicados al cierre de colegios por los canales 11, 12 y 13, dan a Yashar! la segunda posición con entre 21 y 23 escaños. El actual líder de la oposición y ex primer ministro, Yair Lapid, quien junto a Naftali Bénet conforma Beyajad (Juntos), tercero con 12 a 14 escaños, afirmó que ‘el bloque de Netanyahu ha sufrido una derrota aplastante’ y que se trata de ‘un colapso total’.
Según los sondeos, Netanyahu gana las elecciones con entre 24 y 25 escaños, frente a los 32 de 2022, pero su bloque no alcanza la mayoría. El bloque opositor suma entre 52 y 53 escaños: Yashar! (21-23), Beyajad (12-14), Los Demócratas de Yair Golán (9-10) e Israel Beitenu de Avigdor Líberman (7-9). El bloque de Netanyahu ronda los 50: Likud (24-25), Shas (6-8), Poder Judío (6-7), Sionismo Religioso (6) y Judaísmo Unido de la Torá (6-7).
El resultado, aún pendiente del escrutinio oficial, plantea un panorama de negociaciones complejas y un posible cambio de rumbo en la política israelí. La comunidad internacional y la diáspora dominicana siguen con atención la evolución de un proceso que podría reconfigurar las alianzas en Medio Oriente.










