La estrategia de Washington hacia Brasil genera incertidumbre electoral y comercial en la región
La Administración Trump ha redoblado la presión sobre Brasil con amenazas de aranceles del 25 % y la designación de bandas criminales como terroristas, en un momento clave de la pugna electoral entre Lula y Flávio Bolsonaro. La medida podría redefinir las relaciones hemisféricas.
La Administración de Donald Trump ha redoblado la presión sobre Brasil al amenazar al país con nuevos aranceles y designar como grupos terroristas a bandas criminales brasileñas, en plena pugna electoral entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. En menos de un mes, Trump ha recibido en el Despacho Oval a Lula y a Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), y se ha convertido en un actor clave de cara a las elecciones presidenciales brasileñas del próximo 4 de octubre, aunque su objetivo último no está del todo claro.
La Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) planteó el lunes la posibilidad de imponer un 25 % de aranceles a Brasil por supuestas prácticas desleales, con una investigación amparada en la Sección 301 que abre un periodo hasta el 15 de julio para intentar un acuerdo. Esta nueva amenaza arancelaria surge una semana después de la reunión de Trump con Flávio Bolsonaro, quien solicitó personalmente la designación de las bandas PCC y Comando Vermelho como grupos terroristas, algo a lo que Lula se opone por considerar que abre la puerta a una intervención militar estadounidense en territorio brasileño. «No aceptamos ser tratados como niños, como una republiquita», respondió Lula.
Expertos como Benjamin Gedan, director del Programa de América Latina del centro de estudios Stimson, señalan la dificultad de entender la estrategia de Estados Unidos hacia Brasil. Bruna Santos, directora del Programa de Brasil en el Diálogo Interamericano, indicó que ambas decisiones no están coordinadas: la designación de los grupos terroristas se aceleró por la petición de Bolsonaro, pero la investigación comercial ya estaba en marcha. Lula culpó a su rival por la nueva amenaza arancelaria y lo acusó de «traidor».
Este pulso entre Estados Unidos y Brasil tiene implicaciones para toda América Latina, incluida la diáspora dominicana en ambos países. La tendencia de Washington a intervenir en procesos electorales y comerciales de la región podría marcar un precedente para las relaciones hemisféricas, afectando la estabilidad política y económica. Se espera que la situación se defina antes del 15 de julio, fecha límite para un acuerdo comercial.











