La emergencia en Asia refleja la creciente frecuencia de desastres por cambio climático en el mundo
Un nuevo corrimiento de tierra detectado en el Tíbet, aguas abajo de la represa natural formada tras la riada que golpeó la frontera entre Nepal y China, ha obligado a evacuar a los rescatistas. El hecho evidencia la vulnerabilidad global ante fenómenos extremos, un tema que también preocupa a la diáspora dominicana en el exterior.
El Ministerio chino de Gestión de Emergencias informó este domingo que drones de vigilancia detectaron durante la noche un desprendimiento en una ladera a unos 2,8 kilómetros aguas abajo de la represa natural formada tras el siniestro. El material desprendido bloqueó parcialmente el cauce, creando una nueva barrera que comienza a acumular agua, según la televisión estatal CCTV.
Ante el nuevo riesgo, el Ministerio reunió a especialistas para evaluar la evolución de la barrera y ordenó trasladar a los equipos de rescate a una zona segura cerca del paso fronterizo de Gyirong, que quedó completamente destruido por la riada. Las autoridades mantienen drones de reconocimiento para vigilar tanto la nueva acumulación como la represa anterior, que el viernes provocó la suspensión temporal de las operaciones de búsqueda por temor a una rotura.
El Ministerio de Recursos Hídricos indicó el sábado que la primera represa estaba «prácticamente vaciada» y que el cauce había recuperado un flujo natural «normal». Sin embargo, este nuevo evento subraya la inestabilidad de la zona, donde el deshielo de glaciares por el calentamiento global está generando catástrofes cada vez más frecuentes, un fenómeno que también afecta a otras regiones montañosas del planeta.
La riada se desencadenó el miércoles tras el colapso de una gran masa de hielo en un glaciar de Nepal, arrasando localidades e infraestructuras en ambos lados de la frontera. Los balances separados de Nepal y China contabilizan al menos 788 muertos y 3,048 desaparecidos. Para República Dominicana, este tipo de emergencias refuerza la necesidad de cooperación internacional y preparación ante desastres, especialmente en un contexto de cambio climático que afecta también al Caribe.










