• Porque la universidad es otra cosa
Hay reconocimientos que distinguen a una persona y hay reconocimientos que, por la dimensión de quien los recibe, terminan honrando también a las instituciones que contribuyeron a formar su trayectoria.
El Colegio Médico Dominicano reconoce periódicamente a profesionales de la medicina cuya vida ha dejado una huella significativa en el ejercicio de esta noble profesión. En esta ocasión, el reconocimiento como Maestro de la Medicina recayó en dos galenos de extraordinaria trayectoria, entre ellos el Dr. Jorge Salomón Asjana David, rector magnífico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Desde esta tribuna académica no podemos dejar pasar este acontecimiento sin expresar nuestra satisfacción y nuestro legítimo orgullo. No se trata simplemente de que un uasdiano haya recibido una distinción. Se trata de que uno de los nuestros ha sido reconocido por una institución profesional de tanta relevancia por una trayectoria construida durante décadas de ejercicio, formación, servicio y compromiso con la medicina.
Y esto tiene un significado especial para la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
La Universidad no se mide únicamente por sus edificios, sus aulas, sus laboratorios, sus presupuestos o sus estadísticas. La universidad también se mide por la huella que dejan sus hombres y mujeres en la sociedad. Se mide por lo que hacen con los conocimientos adquiridos, por la manera en que ejercen sus profesiones y por la capacidad de convertir el saber en servicio.
Por eso, cuando un profesional formado en la universidad alcanza una distinción de esta naturaleza, la satisfacción institucional es inevitable. En cierto modo, la sociedad está diciendo que aquello que la Universidad sembró encontró en ese profesional tierra fértil para crecer y producir frutos.
El caso del Dr. Asjana David adquiere, además, una particular significación porque hoy tiene la responsabilidad de conducir la Primera Universidad de América. Pero sería injusto reducir el significado de este reconocimiento a su condición actual de rector.
El Colegio Médico Dominicano no está reconociendo al rector; está reconociendo al médico, al maestro y al profesional. Y precisamente ahí reside buena parte de la grandeza del homenaje: en reconocer una trayectoria que trasciende la coyuntura de una posición institucional.
Ser Maestro de la Medicina supone mucho más que acumular años de ejercicio profesional. Implica haber contribuido al conocimiento, haber formado generaciones, haber servido a los pacientes, haber dignificado la profesión y haber entendido que la medicina no es solamente una disciplina científica, sino también una expresión profunda de humanidad.
Por eso, desde la Universidad Autónoma de Santo Domingo celebramos este reconocimiento.
Lo celebramos porque es un reconocimiento a un uasdiano.
Lo celebramos porque es un reconocimiento a una trayectoria profesional.
Lo celebramos porque uno de los hombres llamados hoy a conducir los destinos de nuestra Universidad ha demostrado, en otro escenario y durante muchos años, que la excelencia profesional no se improvisa: se construye con estudio, disciplina, compromiso y vocación de servicio.
Y lo celebramos, sobre todo, porque nos recuerda que la dignidad de una universidad también se encuentra fuera de sus muros.
Está en sus egresados.
Está en sus profesores.
Está en sus investigadores.
Está en sus profesionales.
Está en todos aquellos que, después de transitar por sus aulas, llevan consigo una responsabilidad frente a la sociedad.
El reconocimiento del Colegio Médico Dominicano al Dr. Jorge Asjana David nos ofrece, por tanto, una oportunidad para mirar más allá de la distinción individual y reafirmar una convicción: cuando un uasdiano honra su profesión, también honra a la Universidad que lo formó.
Y cuando la sociedad reconoce esa trayectoria, la Universidad tiene razones legítimas para sentirse orgullosa.
Porque la universidad es otra cosa.
Es conocimiento, pero también es conducta.
Es formación, pero también es compromiso.
Es ciencia, pero también es humanidad.
Y, sobre todo, es la capacidad de hacer que lo aprendido se convierta en servicio y que una vida profesional pueda terminar siendo, como en este caso, una lección para las generaciones que vienen.
Enhorabuena, Maestro de la Medicina, Dr. Jorge Asjana David.
La Universidad Autónoma de Santo Domingo celebra con usted este merecido reconocimiento.
Por Dr. Pablo Valdez











