La advertencia de EE. UU. marca un precedente para la diplomacia y los comicios en la región
El Gobierno de Estados Unidos amenazó con retirar visas y prohibir la entrada a quienes manipulen la segunda vuelta presidencial de Colombia del 21 de junio, una jugada que refuerza su intervención en procesos electorales de América Latina y que resuena en la política migratoria global.
El vicesecretario de Estado, Christopher Landau, conocido como ‘El Quitavisas’ por su uso de la revocación de visados como herramienta de presión, escribió en redes sociales que «aquellos tentados a socavar o manipular el proceso democrático, ya sea COMPRANDO VOTOS o de otra manera, están advertidos de que están poniendo en riesgo sus visas, y las de sus familias». Advirtió que la Administración de Donald Trump está «monitoreando de cerca la situación en la costa caribeña y en otras partes» para «salvaguardar la integridad de las próximas elecciones de Colombia».
Las palabras de Landau se producen después de que Trump respaldara públicamente al candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella y de que el secretario de Estado, Marco Rubio, asegurara ante el Congreso que su país garantizará que las elecciones colombianas sean «libres y justas». Landau subrayó que Estados Unidos está «comprometido con la protección de la democracia en Colombia» y que, como ha dicho Rubio, «una visa de EE. UU. es un privilegio, no un derecho» y por tanto puede ser revocada.
De la Espriella, que obtuvo el 44 % de los votos en la primera vuelta, competirá en la segunda vuelta del próximo 21 de junio contra el izquierdista Iván Cepeda, quien obtuvo el 41 % de los sufragios. El presidente colombiano, Gustavo Petro, de la misma coalición política que Cepeda, ha denunciado supuestas irregularidades en el preconteo de la primera vuelta, mientras que De la Espriella ha acusado al mandatario de llevar a cabo «la mayor compra de votos en la historia de Colombia» con la entrega de dinero público.
La advertencia estadounidense se enmarca en una tendencia de intervención en comicios regionales y podría tener implicaciones para la diáspora dominicana y los viajeros frecuentes, en un contexto donde la visa se utiliza cada vez más como instrumento de presión política. La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de la segunda vuelta colombiana.











