La cepa Bundibugyo, sin vacuna autorizada, mantiene en alerta a África y al mundo
La República Democrática del Congo (RDC) confirmó este jueves 389 casos de ébola y 63 fallecimientos, en un brote que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó como emergencia de salud pública de importancia internacional. La cepa Bundibugyo, sin vacuna ni tratamiento específico, preocupa a las autoridades sanitarias globales.
El ministro de Salud de la RDC, Roger Kamba, anunció que el país alcanzó los 389 casos confirmados de ébola y 63 muertes, con una tasa de letalidad inferior al 17 %. Esto representa un aumento de 26 contagios y un fallecimiento en comparación con el reporte anterior. El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo en la provincia de Ituri, en el este del país.
Ituri se mantiene como el epicentro al concentrar aproximadamente el 95 % de los casos, mientras que Kivu del Norte reporta 19 contagios y Kivu del Sur apenas tres. Las zonas sanitarias afectadas ya suman 25, distribuidas en 17 localidades de Ituri, siete en Kivu del Norte y una en Kivu del Sur. El ministro Kamba aseguró que los equipos de respuesta trabajan para romper la cadena de transmisión y limitar el impacto del brote.
El Gobierno congoleño difundió estos datos después de anunciar el martes la reapertura del aeropuerto de Bunia, capital de Ituri, que había sido cerrado hace unas dos semanas debido a la gravedad de la crisis sanitaria. Además, Uganda ha detectado 16 contagios, incluido un fallecido que se considera un caso importado de la RDC, lo que evidencia el riesgo de propagación regional.
El brote corresponde a la cepa de Bundibugyo del ébola, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada ni tratamiento específico, según la OMS. El virus probablemente comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes de declararse el brote, según la misma organización, que el 17 de mayo calificó la epidemia como «emergencia de salud pública de importancia internacional».









