El colapso en Heathrow y otros aeropuertos británicos reaviva el fantasma de 2023 y expone la fragilidad del sistema
Una falla técnica en el sistema de control de tráfico aéreo de NATS ha provocado la cancelación de 2,037 vuelos en Reino Unido, afectando a miles de pasajeros y generando cuestionamientos sobre la infraestructura y la gestión de crisis.
La aviación británica enfrenta una nueva crisis tras la falla técnica en el organismo de control de tráfico aéreo NATS, que ha dejado un saldo de 2,037 vuelos cancelados. El martes se cancelaron 1,746 vuelos, y este miércoles, hacia el mediodía, se sumaron 291, la mayoría en Heathrow. La situación ha provocado cientos de retrasos y afectado a aeropuertos como Liverpool, Birmingham, Edimburgo y Dublín.
NATS, que presta servicios a 15 terminales aéreas, aseguró que la falla ‘ha creado dificultades para toda la red aérea, y recuperarse llevará tiempo’. La entidad afirmó haber resuelto el problema y trabaja para reducir el retraso acumulado. Su director ejecutivo, Martin Rolfe, descartó un ciberataque en declaraciones a BBC 4 y prometió una investigación exhaustiva, aunque presentó disculpas.
La crisis ha escalado políticamente: Rolfe fue convocado por la ministra de Transporte, Heidi Alexander, quien intervino en la Cámara de los Comunes sobre un proyecto de ley de aviación civil. Neal McMahon, director de operaciones de Ryanair, pidió su renuncia y estimó que el costo para la aerolínea ascenderá a millones, tras cancelar 250 vuelos. McMahon señaló que el problema es el mismo que ocurrió en 2023.
En 2023, Reino Unido sufrió su peor falla en los sistemas de control aéreo en años, con más de 700,000 pasajeros afectados por retrasos o cancelaciones de unos 2,000 vuelos. Este nuevo incidente reaviva el debate sobre la resiliencia de la infraestructura aérea y la necesidad de inversiones para evitar futuros colapsos.











