Productor de Baní denuncia falta de respuesta de Edesur y Protecom, un caso que refleja un problema estructural
El alto voltaje del 13 de agosto de 2025 en Baní devastó la granja de tilapia de Francisco Cepeda, dejando pérdidas de 85,000 libras de pescado y un llamado de atención sobre la calidad del servicio eléctrico en República Dominicana y sus efectos en la producción nacional.
El productor acuícola Francisco Cepeda, residente en Los Tumbados de Baní, enfrenta una crisis financiera y el riesgo de quiebra tras un alto voltaje de energía eléctrica registrado el 13 de agosto de 2025. El incidente destruyó la planta eléctrica, oxigenadores, sistemas de bombeo y otros dispositivos fundamentales para la producción en su granja de tilapia, provocando la pérdida de aproximadamente 85,000 libras de pescado.
Cepeda explicó que la magnitud de los daños redujo el rendimiento del proyecto de entre 100,000 y 120,000 libras cada seis meses a un promedio actual de 80,000 libras. Esta caída en la producción no solo afecta su sustento, sino que también impacta la oferta de tilapia en el mercado nacional, un alimento de alta demanda en la dieta dominicana.
El productor señaló que intentó gestionar soluciones con la empresa distribuidora Edesur en repetidas ocasiones mediante llamadas, correos electrónicos y visitas de técnicos, sin obtener respuesta favorable. Posteriormente elevó el caso ante la Oficina de Protección al Consumidor de Electricidad (Protecom), que según sus declaraciones no ha emitido fallos a su favor, evidenciando una posible falta de protección efectiva para los usuarios.
Para mitigar los daños, Cepeda contrajo préstamos en el Banco Agrícola y el Banco de Reservas, comprometiendo su historial crediticio y generando deudas con proveedores. Además, debe mantener plantas eléctricas funcionando con un alto consumo diario de combustible, lo que suma hasta 100,000 pesos mensuales en gastos operativos adicionales, una carga que refleja la dependencia de generadores privados ante la inestabilidad del suministro.
Este caso se suma a las recurrentes denuncias sobre fallas en el sistema eléctrico dominicano y resalta la vulnerabilidad de los sectores productivos, especialmente la acuicultura, ante fluctuaciones de voltaje. La situación plantea interrogantes sobre la inversión en infraestructura y la supervisión regulatoria, temas de interés nacional y con implicaciones para la seguridad alimentaria y la competitividad del país.









