Un análisis bíblico revela las excusas más comunes que alejan a los creyentes del camino de Dios
En un mensaje de orientación y edificación, se exponen cuatro frases que los creyentes usan para justificar conductas prohibidas por Dios. El análisis, basado en las Escrituras, advierte sobre el riesgo de la perdición eterna si no se renuncia a estas aseveraciones.
El tema central es cómo las personas, al ser cuestionadas por acciones que van en contra de la voluntad de Dios, recurren a frases para excusarse. La primera es ‘Eso no es na’’, usada para minimizar pecados como mentir, robar, adulterar, matar, usar palabras obscenas, consumir contenido para adultos, la codicia, el irrespeto a los padres y el chisme. Para Dios, ningún pecado es pequeño; todo lo que Él prohíbe debe dejarse para no perder la salvación, según 1ra. Corintios 6:9 y 10; Apocalipsis 22:15; y Apocalipsis 21:8.
La segunda frase es ‘Dios mira el corazón’. Aunque Dios mira el corazón, también manda a santificar el cuerpo y vestir con decencia. Muchas mujeres que visten de manera provocativa y sensual en público alegan esta frase, pero las Escrituras enseñan que Jesucristo viene por una iglesia sin mancha ni arruga en espíritu, alma y cuerpo. Se citan 1ra. Tesalonicenses 5:22 y 23; 1ra. Timoteo 2:9 y 10; 1ra. Juan 2:15 al 17; y Efesios 5:27.
La tercera frase es ‘Estoy esperando que Dios me toque’. Personas con 20, 30, 40, 50, 60 y hasta 70 años de vida esperan un toque divino, cuando Dios ya ha mostrado el camino a través de la Biblia, la predicación del Evangelio y el conocimiento de las Escrituras. El toque ya está en ellos; lo que falta es ejecutar lo que saben y no postergar la entrega al Señor.
La cuarta frase es ‘Soy joven todavía’, aunque el texto original queda truncado en este punto. El mensaje invita a no usar la juventud como excusa para posponer el compromiso con Dios, pues la vida es incierta y la salvación es urgente. Se exhorta a dejar estas aseveraciones antibíblicas para no caer en el fracaso espiritual.










