En República Dominicana el café nunca ha sido solamente café.
Es una invitación disfrazada de bebida.
Un pequeño ritual que sirve para iniciar conversaciones, arreglar problemas, recibir visitas o simplemente acompañar silencios cómodos entre personas que se sienten en confianza.
Aquí nadie dice “vamos a tener una conversación profunda”.
Aquí se dice “ven a tomarte un cafecito” y ya uno sabe que detrás de esa frase pueden venir consejos, chismes, reconciliaciones familiares o hasta propuestas de negocio.
El café dominicano aparece en todos los escenarios posibles.
Está en las oficinas desde temprano, en las galerías al caer la tarde, en los velorios, en las reuniones familiares y hasta en casas donde tal vez falta cualquier otra cosa, menos café.
La palabra café proviene del árabe qahwah, que originalmente significaba “vigor” o “fortaleza Fuente externa Lo curioso es que muchas veces ni siquiera importa tanto la calidad del café.
Lo importante es el acto de compartirlo.
Hay personas que preparan una greca pequeña y aun así ofrecen con orgullo como si estuvieran sirviendo algo lujoso, porque el valor no está en la taza, sino en la intención.
Antes las conversaciones duraban más.
La gente se sentaba sin mirar constantemente el reloj o el celular.
Un café podía convertirse fácilmente en una charla de dos horas donde se hablaba de política, de vecinos, de recuerdos viejos y de situaciones familiares que necesitaban desahogo.
Hoy todavía conservamos parte de esa costumbre, aunque el ritmo moderno haya cambiado mucho la manera de relacionarnos, incluso en oficinas apresuradas, basta escuchar ¿quieren café? para entender que alguien está intentando crear un momento de cercanía.
Tal vez por eso los dominicanos que viven fuera del país hablan tanto del café como símbolo de hogar.
Porque no extrañan solamente el sabor, extrañan todo lo que ocurría alrededor de esa taza pequeña y caliente.
“La vida empieza después del café”.
“Todo lo que necesitas es amor y una taza de café bien caliente”.
“El café es el combustible de las buenas ideas”.
“Un bostezo es un grito silencioso que pide café a gritos”.
La palabra café proviene del árabe qahwah, que originalmente significaba “vigor” o “fortaleza”, ¡una descripción perfecta para los que sienten tomar la primera taza del día! Tags relacionados LAS MÁS RECIENTES baloncesto Edición impresa balotaje.











