Un análisis filológico revela cómo textos del siglo XVI explican palabras que usamos hoy
La filóloga María José Rincón González examina cómo la ortografía de cronistas como Bartolomé de las Casas y Gonzalo Fernández de Oviedo permite reconstruir el legado lingüístico de la Española y su impacto en el español actual.
La historia de la lengua es apasionante. El estudio de los textos proporciona información sobre cómo se hablaba en etapas históricas sin otros registros. Para investigar esos textos se necesitan herramientas filológicas que ayuden a interpretarlos correctamente.
Lo que sabemos de las lenguas habladas en la Española al momento de su conquista por España no es mucho. Lo poco que conocemos llega a través de textos escritos por cronistas que no las hablaban, pero cuya curiosidad y oído filológico ayudan a reconstruir parte de ese legado lingüístico, aún vivo en el español.
Bartolomé de las Casas, a comienzos del XVI, describe en su Apologética historia sumaria los bejucos y su uso como purgante en la medicina tradicional indígena. Apunta: «Llamábanla los indios bexuco, las cuales son pequeñas, e tienen las cabezas blancas, e son muy perjudiciales en los edeficios…». Ese comixén es el actual comején. La letra equis representaba en esta voz arahuaca antillana un sonido parecido al de nuestra jota actual.
Gonzalo Fernández de Oviedo, en el Sumario de la natural y general historia de las Indias de 1526, escribe sobre los usos de ciertos vegetales: «Quando los indios han de yr a pelear se pintan con esta xagua e con bixa…». Son ejemplos de jagua y bija. La ortografía cambia con el tiempo y deja rastro en los textos. Saber de la historia de nuestra lengua nos ayuda a comprender por qué es como es y por qué la ortografía no siempre se justifica por la representación de un sonido, sino que nos habla de historia, tradición y tiempo. María José Rincón González es filóloga y lexicógrafa, y también desde la letra Zeta de la Academia Dominicana de la Lengua.











