
La entrevista al maestro cibaeño ofrece claves sobre la identidad musical dominicana
Un diálogo recuperado de una hemeroteca, publicado en julio de 1947 por La Información de Santiago, expone las opiniones de Ñico Lora sobre el origen del merengue y su trayectoria. El texto resulta relevante para el análisis histórico y la proyección internacional de la música dominicana.
Francisco Lora Cabrera, Ñico, fue entrevistado en julio de 1947 por la redacción de La Información de Santiago de los Caballeros, luego de que la Sociedad Folclórica Dominicana lo escogiera para homenajearlo por su contribución a la música dominicana. El documento, hallado en una hemeroteca, ofrece información sobre la vida artística del virtuoso acordeonista, hijo del municipio de Esperanza, y aportes para el análisis histórico del merengue.
Al ser cuestionado sobre si el merengue es haitiano, Ñico respondió: «Haitiano no puede ser, los haitianos no pueden haber producido una cosa tan buena, el merengue es de nosotros». Consideró que se tocó por primera vez en Juan Gómez, según su padre, y rememoró que antes existían muchos bailes como la galopada, la polka, el sarambo, el valsé, el chenche y la yuca, pero que el merengue apareció y «como gallo bueno, hizo huir a todos los otros bailes».
El músico, que tenía unos 72 años y vivía en un bohío de piso de tierra, setos de tablas de palma y techo de cana, relató que empezó a tocar a los 12 años y que inventó un clarinete con un hierro viejo de una cama, con el que era paseado en un saco por las calles mientras otros cobraban. «Yo nací con una música natural en el pecho. La música me desvelaba, me ponía loco», declaró. Dijo que toca de oído, que compone merengues que no olvida y que no sabe escribir música.
Ñico Lora indicó que sus hijos son músicos y que donde mejor ha visto bailar el merengue es en la Vuelta de La Ciénaga y en Guayacanes. Estimó que ha producido más de doscientos merengues y mencionó algunos de los más gustados: La Fine del Mundo, San Antonio (también llamado Antonio mi Hijo), San Francisco y La Ambulancia. El documento, que se conserva como parte de la memoria musical, invita a reflexionar sobre la identidad cultural dominicana y su proyección.









