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El mito de la grasa: por qué el arroz, el pan y el jugo disparan tus triglicéridos

El mito de la grasa: por qué el arroz, el pan y el jugo disparan tus triglicéridosEl mito de la grasa: por qué el arroz, el pan y el jugo disparan tus triglicéridos

Evidencia científica y estudios internacionales revelan el verdadero origen de los triglicéridos altos

Un análisis de la evidencia científica más reciente, incluido el estudio REDUCE-IT publicado en el New England Journal of Medicine en 2019, revela que los triglicéridos altos no siempre se deben a la grasa dietética, sino al exceso de harinas refinadas, azúcar y alcohol. La tendencia global apunta a un cambio de paradigma en el manejo de este factor de riesgo cardiovascular.

Cada vez más pacientes llegan a consulta con triglicéridos en 300 o 400 mg/dL y la creencia de que la grasa es la culpable. Sin embargo, la evidencia científica muestra que en la mayoría de los casos el problema está en el plato de arroz, el pan de la mañana, el jugo ‘natural’, la malta y las cervecitas del fin de semana. Los triglicéridos son la forma en que el cuerpo guarda energía, y cuando se consumen más harinas refinadas y azúcar de lo que se gasta, el hígado convierte ese exceso en grasa mediante la lipogénesis de novo.

La fructosa de los refrescos, jugos y el azúcar de mesa es especialmente eficiente para activar ese proceso, porque el hígado la procesa casi toda sin los frenos que regulan la glucosa. El alcohol también contribuye al aumentar la producción de triglicéridos y retrasar su eliminación. A esto se suma la resistencia a la insulina, que libera más ácidos grasos hacia el hígado y frena la lipoproteína lipasa, la enzima que limpia los triglicéridos de la sangre. Por eso suelen acompañarse de grasa abdominal, hígado graso, glucosa elevada y HDL bajo.

El estudio REDUCE-IT, publicado en el New England Journal of Medicine en 2019, mostró cerca de 25 % menos eventos cardiovasculares con icosapento de etilo, pero fue cuestionado por usar aceite mineral como placebo. STRENGTH, con otra fórmula de omega-3, no encontró beneficio, y PROMINENT, con pemafibrato, bajó los triglicéridos alrededor de 26 % sin reducir infartos ni muertes. La lección es que el número por sí solo no cuenta toda la historia; pesa más la carga total de partículas que dañan la arteria, medida con apoB o colesterol no-HDL.

La Asociación Americana del Corazón estima que los cambios en alimentación, actividad física y peso pueden reducir los triglicéridos entre 20 y 50 %, y perder apenas 5 a 10 % del peso ya se nota en el laboratorio. La recomendación es eliminar bebidas azucaradas y jugos, reducir harinas refinadas, minimizar el alcohol, aumentar el consumo de pescado azul, legumbres y vegetales, y realizar movimiento diario que incluya fuerza. Antes de culpar al aguacate, revisa el vaso de jugo.

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