Sobreviviente de 26 puñaladas se convierte en símbolo de una crisis que escala
Mientras la procuradora Yeni Berenice Reynoso reporta 62 feminicidios en 2026, el ataque a Nayely Capellán en La Vega expone la fragilidad de las órdenes de protección y el impacto en los hijos de las víctimas.
Nayely Altagracia Capellán, de 25 años, desafió la muerte la madrugada del 28 de agosto en Las Cabuyas, La Vega. Su expareja, Adonis de Jesús Caraballo Cárdenas, la atacó con 26 puñaladas frente a sus tres hijas, de 10, 7 y 4 años. La niña mayor corrió a pedir auxilio, y Nayely fue estabilizada en el Hospital Regional Dr. Luis Morillo King. Su supervivencia, sin embargo, es un recordatorio crudo de una epidemia nacional.
El caso ocurre cuando la República Dominicana registra un aumento de feminicidios: 62 en lo que va de 2026, frente a 59 en todo 2025, según datos de la procuradora general. Nayely tenía una orden de alejamiento desde 2023, pero no fue suficiente. Esto plantea interrogantes sobre la efectividad de las medidas cautelares y la necesidad de un abordaje integral que incluya seguimiento y protección real a las víctimas.
Además del trauma físico, Nayely enfrenta secuelas emocionales, y sus hijas requieren apoyo psicológico urgente. La violencia que sufrió durante años, con agresiones verbales y denuncias previas, evidencia un patrón que se repite en todo el país. Expertas en género llaman a fortalecer la educación, la denuncia temprana y los recursos para casas de acogida.
El hecho también resuena en la diáspora, donde dominicanos siguen con preocupación el aumento de la violencia machista. Organizaciones internacionales han señalado la necesidad de que el Estado cumpla con los estándares de la Convención de Belém do Pará. La historia de Nayely, aunque dolorosa, se convierte en un llamado a la acción colectiva para que ninguna mujer tenga que sobrevivir a 26 puñaladas para ser escuchada.











