El arzobispo conmemora una década de gestión con reformas pastorales y creación de nuevas diócesis
Al cumplir diez años como arzobispo de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria Acosta reveló que asumió el cargo con «temor y temblor» y que su principal reto ha sido «ser yo mismo». Lo dijo durante una misa en el Santuario Nacional Santo Cristo de los Milagros, en Bayaguana, Monte Plata.
Ozoria recordó que fue designado el 10 de septiembre de 2016, sorprendido porque no estaba en la lista de candidatos a la sede metropolitana. «Recibí ese nombramiento con temor y temblor», expresó, y añadió que aceptó por obediencia a la Iglesia y porque está convencido de que Dios escoge para la misión: «Dios no escoge a los capaces, en cambio capacita a los que llama».
El prelado destacó el cambio que enfrentó al pasar de una diócesis de poco menos de 500,000 habitantes y 28 parroquias a una de casi cinco millones de habitantes y 215 parroquias, y al suceder al cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien dirigió la Arquidiócesis por más de 35 años.
En su gestión, Ozoria ha impulsado una Iglesia basada en la comunión, participación, descentralización y corresponsabilidad, con la creación de organismos como los consejos Episcopal, Presbiteral, Pastoral y Económico, el Colegio de Consultores y el Consejo para la Vida Consagrada, además de vicarias pastorales territoriales.
Como resultado de ese proceso, citó la creación de la Diócesis Stella Maris y la proyección de otras tres diócesis. También priorizó la pastoral vocacional, con decisiones como que los formadores del Seminario Mayor no tuvieran responsabilidades parroquiales.











