A 28 años, su impacto en siete países y la respuesta internacional dejan lecciones para la región
El huracán Georges, que azotó República Dominicana el 22 de septiembre de 1998 con vientos de 200 km/h, no solo dejó una estela de destrucción en el país, sino que se convirtió en un caso de estudio sobre la necesidad de sistemas de alerta temprana en. Su paso por siete naciones y la millonaria ayuda internacional evidencian la magnitud del fenómeno.
El 22 de septiembre de 1998, el huracán Georges tocó tierra en República Dominicana con vientos superiores a los 200 kilómetros por hora y oleajes de más de 12 pies, desatando una de las catástrofes naturales más recordadas en la historia reciente del país. Según la NOAA, el centro del huracán entró a unos 137 km al este de Santo Domingo, cerca de San Pedro de Macorís–La Romana, con vientos de 195 km/h (categoría 3). Antes había pasado por Puerto Rico y penetró por la costa Este, específicamente por La Altagracia.
La población fue sorprendida por la intensidad del fenómeno. La Defensa Civil no había advertido a tiempo sobre su llegada ni sobre la magnitud del impacto. Entre el 21 de septiembre y el 1 de octubre, Georges mantuvo su trayectoria como huracán y dejó su huella en siete países: Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, Haití, Puerto Rico, Cuba, Estados Unidos (Florida, Misisipi, Alabama y Luisiana) y República Dominicana. Este recorrido convirtió a Georges en un fenómeno de alcance regional que puso a prueba la capacidad de respuesta del Caribe.
En República Dominicana, el desastre movilizó ayuda internacional sin precedentes. Estados Unidos, Francia, España, Cuba, México, Brasil, la Orden de Malta, Chile, Canadá, El Salvador, Costa Rica, Japón, China, Puerto Rico, Martinica, Argentina, Venezuela, Aruba, Panamá, Colombia, Noruega, Luxemburgo e Inglaterra enviaron personal de socorro, alimentos, medicamentos y otros insumos. La respuesta financiera también llegó: el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo aprobaron préstamos por 111 millones y 105 millones de dólares, respectivamente, para la reconstrucción.
Las cifras oficiales, dadas a conocer por el entonces presidente Leonel Fernández en el periódico el 30 de octubre de 1998, reflejan la dimensión de la tragedia: 263,724 damnificados, 1,053 heridos y 146 desaparecidos. Además, 112 puentes resultaron afectados (solo 56 recuperables), 1,435 centros educativos sufrieron daños y unas 60,000 viviendas fueron afectadas en todo el territorio nacional. A 28 años, Georges sigue siendo un referente para la gestión de riesgos y la cooperación internacional en la región.











