Susi Pola denuncia abusos de fuerzas multinacionales y sesgo de género en la crisis haitiana
Un análisis de Susi Pola publicado el 27 de octubre de 2026 advierte que la conflagración entre bandas y tropas especiales salvadoreñas en Haití agrava la vulnerabilidad de mujeres y niñas, mientras las misiones internacionales reproducen estructuras machistas y abusos sexuales documentados por la ONU.
El texto de Susi Pola, difundido este 27 de octubre de 2026, aborda la conflagración entre las bandas y el contingente de tropas especiales salvadoreñas en Haití, tema que ocupa los titulares de estos días. Pola señala que, cuando el debate es Haití, los análisis aluden a conceptos como soberanía, intervencionismo, vacío de poder, violencia irracional y abandono de la comunidad internacional. Al mismo tiempo, recuerda que América Latina y han sido víctimas preferenciales del dominio imperialista, una realidad documentada por siglos de invasiones, golpes de Estado patrocinados, bloqueos financieros y operaciones militares unilaterales que siguen ocurriendo.
La autora sostiene que, mientras en el país se mantiene el discurso político de que todos los males económicos y sociales son culpa de la migración haitiana, en las calles de Puerto Príncipe hay una violencia descarnada que soportan de manera desproporcionada las mujeres y las niñas haitianas, dentro de ese caos interno y del injerencismo extranjero dirigido. Para ellas, esa guerra desde las bandas es en sus propios cuerpos ahora y antes. Pola advierte que las intervenciones de contingentes militares enviados como ‘protección internacional’ suelen reproducir las estructuras de dominación que dicen combatir y que son profundamente machistas.
Las recientes investigaciones que involucran estudios de la ONU sobre abusos y explotación sexual a menores por parte de miembros de las fuerzas multinacionales son, según el análisis, el síntoma de un modelo de tutela internacional que opera bajo un manto de impunidad diplomática, con un enfoque sexista histórico y sin posibilidad de justicia. Pola considera una obligación moral mirar lo que está pasando en Haití desde una perspectiva de género y dejar la visión militarista machista que pretende construir una paz genuina basándose en misiones internacionales que perpetúan la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas, especialmente con estrategias geopolíticas que instrumentalizan el dolor local para justificar el dominio regional.
El texto describe cómo la vida cotidiana se ha convertido en una resistencia a la violencia sexual colectiva como arma sistemática de control territorial, y son las mujeres ejerciendo el comercio informal quienes diariamente desafían los retenes armados y las extorsiones en las carreteras para llevar alimento a sus comunidades, sosteniendo una economía de supervivencia. Pola concluye que la comunidad internacional ignora una vez más el sesgo de género que agrava la situación de las mujeres a cualquier edad y a toda la población en Haití, un reclamo que nunca debe parar por ellas, sostenedoras y mujeres en el fuego. La pieza cierra con la pregunta de si es una situación documentada para la indiferencia e incluye referencias a Elvis Lima, Susi Pola, Elvis Valoy, Agencia AP y Shawell Peña.











