La confesión de la expareja del hijo de Maribel Guardia pone el foco en los riesgos de los psicofármacos sin control médico
En el podcast ‘Mesa Cero’, Imelda Tuñón admitió que administraba a Julián Figueroa medicamentos que los psiquiatras no le recetaban. La revelación, tras la muerte del cantante en 2023, genera controversia nacional e internacional.
Imelda Tuñón, última pareja de Julián Figueroa, hijo de Maribel Guardia y del fallecido Joan Sebastian, confesó en el podcast ‘Mesa Cero’ que le suministraba medicamentos que los psiquiatras se resistían a recetarle. ‘Realmente Julián tenía muchos problemas para dormir, entonces yo iba, le decía los síntomas, ‘es que estoy muy desesperada, estoy no sé qué’, y me daba las pastillas, entonces se las tomaba Julián’, declaró. Además, reveló que a ella le diagnosticaron Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y que ‘a él sus psiquiatras no le querían dar eso’.
Julián Figueroa falleció el 9 de abril de 2023 a los 27 años. Fue encontrado sin vida en uno de los cuartos de la casa de Maribel Guardia, y las autoridades determinaron que la causa fue un infarto agudo al miocardio y fibrilación ventricular. La muerte conmocionó al mundo del espectáculo y en un principio unió a Maribel y a Imelda, relación que se quebró cuando la actriz de 67 años ventiló supuestas adicciones de Imelda y emprendió acciones legales por la seguridad de su nieto.
La historia de la pareja se remonta a 2013, cuando iniciaron su relación sentimental. En 2017 se convirtieron en padres de José Julián, su único hijo, nacido en mayo de ese año. Contrajo matrimonio y permaneció junto a Julián hasta su muerte, aunque enfrentaron momentos difíciles y distanciamientos. Julián Figueroa luchó contra el alcoholismo desde la adolescencia; en 2015, con alrededor de 20 años, ingresó voluntariamente a una clínica de rehabilitación. A lo largo de los años tuvo recaídas y volvió a recibir tratamiento, además de participar en grupos de Alcohólicos Anónimos (AA).
Las declaraciones de Imelda Tuñón avivan el debate sobre la automedicación y el uso indebido de psicofármacos. Está prohibido suministrar ciertos medicamentos sin prescripción médica, es decir, sin una orden escrita o digital de un profesional autorizado. Este caso, con repercusión internacional por la figura pública involucrada, subraya la necesidad de un control médico estricto y de políticas de salud mental que prevengan situaciones similares.












