Cada año las entregan miles de títulos a nuevos , , abogados, economistas, psicólogos, arquitectos y especialistas de distintas áreas.
Ese aporte resulta indispensable para el , sin embargo, una pregunta merece ocupar un lugar cada vez más importante en el debate público.
¿Está contribuyendo la , con la misma intensidad con la que forma profesionales, a comprender y resolver los que limitan nuestro desarrollo? Las de las sociedades no han surgido únicamente desde los gobiernos, buena parte de ellas comenzó en que asumieron la como una responsabilidad permanente.
Allí se estudiaron las , se diseñaron , se desarrollaron , se mejoraron sistemas educativos y se construyeron modelos económicos que luego sirvieron de base para las decisiones del Estado.
Esa relación entre explica buena parte del alcanzado por las.
En la esa todavía puede fortalecerse.
Cada vez que aumenta la criminalidad, colapsa el tránsito, se deteriora la calidad educativa o aparecen nuevos desafíos sociales, la atención suele concentrarse casi exclusivamente en las.
Con frecuencia se olvida que las reúnen miles de , y estudiantes con capacidad para producir evidencia, analizar tendencias y proponer alternativas sustentadas en el conocimiento.
No se trata de sustituir el , se trata de complementarlo.
Las mejores nacen cuando las decisiones dejan de depender únicamente de la intuición o de la coyuntura política y comienzan a apoyarse en.
En ese proceso, la debería ocupar un lugar mucho más visible del que hoy tiene.
El reciente llamado de para que la participe de manera más activa en la búsqueda de soluciones frente a la y la criminalidad constituye una oportunidad para ampliar esa reflexión.
El desafío no se limita a un solo tema, también alcanza la , la , el , la innovación tecnológica, el mercado laboral, la movilidad urbana y muchos otros que condicionan la calidad de vida de los dominicanos.
Ese cambio también exige revisar el que estamos formando.
Obtener no basta si el estudiante concluye su carrera sin haber investigado los de su comunidad o sin comprender la realidad económica, institucional y social del país donde ejercerá su profesión.
La no solo debe ; también debe despertar la capacidad de formular preguntas, y transformar ese conocimiento en soluciones útiles para la sociedad.
Al mismo tiempo, ampliar el acceso a la no puede confundirse con disminuir sus.
constituye un objetivo legítimo, pero el , la y la siguen siendo condiciones indispensables para que las mantengan su capacidad de producir conocimiento confiable y altamente competentes.
Quizá haya llegado el momento de que cada dominicana asuma uno o dos grandes como parte de su.
Algunas podrían concentrar sus esfuerzos en , otras en , , , educación, sostenibilidad o desarrollo territorial.
Con el tiempo, esa especialización permitiría construir una al servicio del país y convertiría a la en un aliado permanente de las.
El prestigio de una no debería medirse únicamente por la que entrega cada año.
También debería medirse por las que publica, las que ayuda a mejorar, las que impulsa y las soluciones que aporta a los que más preocupan a la sociedad.
Cuando la asuma plenamente ese papel, dejará de ser solo un espacio donde se forman profesionales para convertirse en uno de los principales ..











