Eduardo Álvarez Creado: 27.08.2026 | 08:00 Actualizado: 27.08.2026 | 08:00 ¡Cuidado! Ambas caras de una misma moneda suelen ser una combinación engañosa, trampa en la que caen los gobiernos y países socialistas.
El mayor problema surge en el momento en que estas categorías se funden y distorsionan, como ocurre en Cuba.
Para ilustrar el dilema descrito basta examinar la presente situación cubana, sin entrar en detalles sobre el origen de la crisis, hartamente conocido.
Procedamos a desmenuzar el panorama.
La situación cubana ya desborda la endeble estructura ideológica sobre la que la Revolución articuló una narrativa salvadora con reivindicaciones que, evidentemente, quedaron cortas frente a las demandas materiales básicas de la población.
Comida, ropa, techo, empleo digno, en fin, no estaba en su agenda.
No le fue suficiente blindar su cuerpo ideológico con lemas y apologías sostenidas apenas en formas y motivaciones, inútiles a la hora de conocer y atender las aspiraciones de una sociedad educada, lista y preparada para los estándares económicos prevalentes en la región de la cual Cuba forma parte.
La geografía centroamericana y caribeña coloca a esta isla en medio de una ruta progresista, con enormes avances estructurales y de mercado, de la que se ha excluido sin necesariamente estar ajena.
Con el hecho cierto de que su población compone la comunidad digital que, afortunadamente, constituye un vaso comunicante que la salva de su aislamiento.
La lucha es liberada desde adentro mediante la exposición de sus carencias y necesidades, impuestas como sacrificio, incluso cuando represente una autoextinción, por agotamiento e incomprensión.
El agua le está llegando al cuello al propio gobierno con las élites del Ejército y el PCC.
La soberanía como eufemismo de apoyo y solidaridad es un recurso que funciona desde afuera.
Lula le dio uso esta semana, a propósito con poco acierto.
Adentro, la cruda realidad se ha encargado de desmontar este relato, a grado tal que la población, ya sin venda y con referentes cercanos, se ha dado cuenta del uso opresivo y falaz de esta consigna populista.
Puestos en una balanza, toca a la comunidad latina, norteamericana -más bien, global-, acudir en auxilio de esta nación secuestrada y asfixiada por un régimen que solo entiende de intereses propios e ideológicos.
Es una cuestión de humanidad.
Si alguien pone en duda esta conclusión, puede bien consultar con la diáspora cubana que, en todo el mundo, está dispuesta a dar testimonio de la penosa realidad que vive su país.
No nos cansamos de repetir la frase de la puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió, “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”.
El corazón está en Dominicana y en todo el continente.
De manera que por supuesto no está sola.
Los cinco atletas que decidieron acogerse a un exilio económico en nuestro país, merecen nuestro abrazo, como el que disfrutan miles de sus compatriotas desde hace décadas.
El espíritu solidario y de hermandad que nos caracteriza les recibe con mucho gusto una vez más.
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