Política de MLB contra la violencia doméstica
Desde hace una década, Major League Baseball ha fortalecido considerablemente sus mecanismos internos para castigar a jugadores señalados en episodios de violencia de género o abuso sexual, incluso cuando las cortes no emiten fallos condenatorios.
La oficina del comisionado cuenta con plena autoridad para suspender peloteros basándose en indagaciones propias, sin depender del resultado de los procesos judiciales.
Antecedentes que marcan la pauta
Varios expedientes emblemáticos respaldan esta postura institucional. Trevor Bauer fue sancionado con 194 partidos en 2022 por acusaciones de agresión sexual, sin que existiera sentencia penal en su contra.
De manera análoga, Julio Urías quedó marginado del béisbol organizado desde 2023 tras un nuevo incidente de violencia doméstica, y ningún club lo ha contratado desde entonces. También cumplieron suspensiones Aroldis Chapman, José Reyes, Roberto Osuna y Marcell Ozuna, en sanciones que con frecuencia resultaron más drásticas que las consecuencias legales.
Las repercusiones para el torpedero dominicano
Este contexto disciplinario adquiere particular trascendencia en el caso de Wander Franco. El lunes, un tribunal colegiado de Puerto Plata lo halló culpable de abuso psicológico y sexual contra una adolescente, pero simultáneamente le otorgó un perdón judicial que lo libera de cumplir la pena impuesta.
No obstante, la MLB no está vinculada por esa determinación. La organización puede activar su propia investigación y, si lo juzga necesario, imponer medidas que abarcan desde una suspensión temporal hasta la inhabilitación definitiva del jugador de los Rays de Tampa Bay.
El fallo fue emitido por los jueces José Ramón Núñez, Jenny Amarilis Martínez y Praire Ruiz, luego del nuevo juicio ordenado en diciembre por la Corte de Apelación de Puerto Plata. La política conjunta de la MLB, vigente desde 2015, contempla castigos aun en ausencia de condena criminal.










