El nuevo timonel de la Reserva Federal cumple 100 días con un giro en comunicación y política monetaria
En su primer discurso en Jackson Hole como presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh mostró preocupación por la inflación en Estados Unidos y abogó por un banco central más discreto para evitar reacciones de los mercados basadas en sutiles cambios del lenguaje.
Warsh, quien cumple 100 días en el cargo tras reemplazar a Jerome Powell, afirmó que aunque los datos del PCE y el IPC del verano son mejores de lo esperado, no aclaran que las tendencias de fondo hayan mejorado significativamente. «No debemos permitir un régimen en el que los participantes en los mercados están mirando principalmente a la Fed para su próxima operación de mercado», sostuvo.
El funcionario reiteró que eliminará las guías de evolución futura de los tipos de interés (forward guidance) y aseguró que esa medida genera problemas en los mercados que acaban afectando a la población. «Estamos comprometidos con una disciplina, no con una decisión», declaró, al pedir una Fed «más callada».
Warsh dijo estar «impresionado con la buena marcha de la economía», con un mercado laboral «robusto» y las inversiones de capital en crecimiento y un crecimiento estable. No obstante, reconoció que «en el lado del mandato de los precios los números son más preocupantes», ya que la inflación sigue estando lejos del objetivo del 2 %. «Debemos tener claro que la inflación está moviéndose a nuestro objetivo de manera clara y a una velocidad suficiente. Si no es así, tendremos trabajo que hacer, porque ese es nuestro mandato y nuestra responsabilidad», agregó.
El foro de Jackson Hole, en Wyoming, reúne a los principales gobernadores de bancos centrales, pero este año no viajaron Christine Lagarde, del Banco Central Europeo, ni Kazuo Ueda, del Banco de Japón. A mediados de septiembre, la Fed retomará las reuniones del Comité del Mercado Abierto, en un momento crítico para la economía estadounidense y en la recta final de las elecciones de medio término en las que Trump se juega el control del Congreso.











