El caso reaviva el debate sobre el tráfico de especies protegidas y la vigilancia aeroportuaria
El Ministerio de Ambiente de Ecuador coordinó el retorno de veinticuatro iguanas marinas a las Islas Galápagos, luego de que fueran decomisadas en agosto a una mujer rusa que intentaba salir hacia Islandia desde el aeropuerto de Quito. Ocho de los treinta y dos reptiles hallados murieron.
Las veinticuatro iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus) arribaron a Galápagos e ingresaron a un área de cuarentena temporal especialmente acondicionada, donde continuarán bajo monitoreo sanitario, epidemiológico y genético, según informó el Ministerio de Ambiente de Ecuador este martes.
El ministerio precisó que la liberación no será inmediata: ‘Cualquier eventual reintroducción se determinará de manera individual y únicamente cuando se cumplan los criterios técnicos, sanitarios y de determinación de origen necesarios para garantizar su bienestar y proteger la bioseguridad de los ecosistemas de Galápagos’.
El decomiso se produjo el pasado 28 de agosto, cuando se encontraron treinta y dos iguanas marinas en una maleta de una ciudadana rusa durante operativos de control en el aeropuerto de Quito. Ocho de ellas murieron pese a recibir atención especializada, debido al estado de salud en el que se encontraban. La extranjera fue enviada a prisión preventiva tras ser procesada por el presunto delito contra la flora y fauna silvestres.
Las iguanas marinas de Galápagos son especies endémicas de Ecuador y forman parte de la fauna silvestre protegida, de acuerdo con el Libro Rojo de los Reptiles del país andino. El archipiélago es Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco desde 1978 y un laboratorio natural que inspiró a Charles Darwin su teoría de la evolución y selección natural de las especies.










