La crisis del COD y el decreto 201-22 marcaron una nueva era en la organización deportiva
La designación de José Monegro como presidente del Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, mediante el decreto 201-22 del 27 de abril, transformó el equilibrio de poder en el olimpismo dominicano y dejó lecciones sobre liderazgo en medio de la crisis del Comité Olímpico Dominicano.
El presidente Luis Abinader designó el 27 de abril a José Monegro, director del periódico El Día, como presidente del Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos y del Caribe mediante el decreto 201-22. Monegro asumió el cargo cuando el Comité Olímpico Dominicano atravesaba su mayor desprestigio histórico y una feroz lucha por su presidencia.
Aprovechando la falta de unidad del COD, Monegro dirigió el Comité Organizador con autonomía, realizando designaciones técnicas y administrativas sin consultar al organismo rector. Esta situación contrasta con la tradición donde el Comité Olímpico y sus federados ejercían el mando absoluto, como en 1985, cuando José Joaquín Puello logró la destitución de Julián Ramia Yapur del Comité Organizador de Santiago 86.
La gestión de Monegro, descrita como audaz y valiente, lo convirtió en la máxima autoridad de los juegos, desplazando el poder del Movimiento Olímpico. Este poder se había mostrado unido en los Panamericanos del 2003, con José Joaquín Puello, Luis Mejía Oviedo, Bienvenido Solano y Nelly Manuel Doñe, pero la falta de cohesión actual impidió una asamblea para reclamar espacios institucionales.
Monegro salió triunfante y ahora solo queda auditar los juegos de cabo a rabo, según el análisis de Ramón Rodríguez, que subraya cómo una crisis interna puede redefinir el liderazgo deportivo nacional.











