La sequía revela una tendencia regional que amenaza la seguridad hídrica y la diáspora
La reducción del caudal del río Haina, agravada por El Niño, no solo afecta el suministro de agua en el Gran Santo Domingo, sino que evidencia una tendencia preocupante en la región caribeña, con implicaciones para la economía y los dominicanos en el exterior.
El fenómeno El Niño sigue dejando huella en República Dominicana. La sequía que afecta al Gran Santo Domingo ha reducido drásticamente el caudal del río Haina, una de las principales fuentes de abastecimiento de agua, según constató un equipo de Diario Libre en un recorrido por la zona de la toma Haina-Manoguayabo, de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd).
La situación es crítica: el sistema Haina-Manoguayabo, que debe producir 91 millones de galones diarios, apenas generaba 21 millones el pasado domingo, mientras que el acueducto Isabela, con capacidad para 9 millones, solo producía 3 millones. La producción de agua potable en los sistemas que abastecen a Santo Domingo Oeste, Los Alcarrizos, Pantoja, Pedro Brand y parte del Distrito Nacional ha disminuido hasta un 68%.
Esta crisis no es un caso aislado. En toda la región del Caribe, El Niño ha provocado una reducción notable de las precipitaciones, incluso durante la temporada ciclónica, lo que afecta la disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y turismo. La proliferación de microalgas en el río Haina, que le da un tono verdoso al agua, es un síntoma del estrés hídrico que enfrentan los ecosistemas.
Para la diáspora dominicana, esta situación subraya la vulnerabilidad del país ante el cambio climático y la necesidad de inversiones en infraestructura hídrica. Los cortes de agua en sectores como Los Alcarrizos, Pedro Brand, Los Girasoles y la avenida República de Colombia, así como en el Distrito Nacional, afectan la calidad de vida de miles de personas y podrían tener repercusiones en la economía nacional.
Los expertos advierten que la tendencia hacia sequías más frecuentes e intensas, vinculadas al cambio climático, exige una respuesta coordinada a nivel nacional e internacional. La reducción de los caudales de los ríos Haina, La Isabela, Nizao, Isa, Mana y Duey es un llamado de atención para que el país diversifique sus fuentes de agua y adopte medidas de adaptación, un desafío que también involucra a los dominicanos en el exterior, que pueden contribuir con inversiones y tecnología.










